ESTADOS

En plagio de tenangos, deben artesanos exigir pago de difusión, no de piezas

Especialista detectó que en el municipio hay poco apoyo para fomentar la creación de dibujos, que es la base de los bordados

  • OLIVER GARCÍA
  • 15/09/2019
  • 20:01 hrs
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En plagio de tenangos, deben artesanos exigir pago de difusión, no de piezas

PACHUCA.- Carlos Arturo Martínez Negrete, especialista en Derechos Culturales, propuso que los creadores de tenangos se organicen bajo una figura legal de sociedades colectivas y demanden a las empresas plagiadoras una compensación por la comunicación pública de las obras, que benefician a las marcas con posicionamiento, no por el número de piezas con las imágenes que producen.

Recordó casos como Nestlé, Pineda Covalín, Mango, Hermes, Planeta, Lumen, Liverpool, Mara Hoffman, Office Depot, Telas Bayón y Océano que se han apropiado de la iconografía, lo cual ocasiona que la venta de las artesanías se abarate porque prefieren comprar una taza por 55 pesos que el producto de origen por 70 u 80; no obstante, la demanda creció gracias a las denuncias interpuestas contra las firmas.

Los suéteres de mil 800 pesos de Mango no tuvieron un tiraje mayor al de 2 mil ejemplares y el de las sillas de Louis Vuitton no superan la decena, por lo que la retribución económica es poca; sin embargo, estas se benefician con los vínculos que su mercancía establece con las localidades autóctonas y se aprovechan de la etiqueta de "socialmente responsable".

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"Carolina Herrera no comete una infracción porque las leyes son de alcance local. Ni siquiera está a la venta, por lo que no se ha consumado el ´delito´. El video de la colección tiene 3 mil millones de vistas en Youtube, no les importa si no venden ninguno, sino que ayuda a la marca a conectar con los clientes, que a lo mejor no pueden pagar un vestido, pero comprarán un llavero", expuso.

EL CASO DE NESTLÉ

En 2015 Nestlé comercializó unas tazas de la marca Chocolate Abuelita con las figuras. Dos artesanos originarios de San Pablo El Grande demandaron a la firma, luego de que reconocieron sus diseños en uno de los recipientes. La compañía indicó que encargó el trabajo a la empresa de publicidad JWT, por lo que no violó ningún derecho de autor.

Al respecto, Martínez Negrete señaló que las autoridades mexicanas dieron la razón a la empresa porque las imágenes fueron registradas como ilustraciones, no como dibujos, además de que se trata de derivaciones de los tenangos. Además, señalaron que la demanda de los ciudadanos la podría haber hecho cualquier otro integrante de la comunidad.

LOS DIBUJANTES, LA CADENA MÁS DÉBIL.

En esa región de la sierra Otomí-Tepehua existen alrededor de 7 mil personas que bordan, pero sólo 50 dibujantes, quienes conforman el eslabón más débil de la producción, pero que podrían conformar las sociedades para reclamar sus dibujos.

Una niña me decía que desde los 3 años comenzó a bordar y que ella soñaba que cuando fuera a la escuela la iban a enseñar a dibujar, pero no fue así, no existe un programa para enseñarles en primaria, secundaria o bachillerato", relató

.

"El Museo de Arte Popular tiene algunas originales que representan historias contadas, festividades religiosas, el ciclo de vida del maíz. Hoy no hay dibujantes que hagan paisajes", expuso.

OMISIÓN DE LAS AUTORIDADES

El investigador también señaló que la Secretaría de Cultura no reconoce a las creaciones porque en sus spots de radio las menciona como "artesanías típicas de una región de Tenango", en lugar de denominarlas "tenangos", es decir, de brindarles la identidad que les corresponde ante la sociedad mexicana y ante el mundo.

Desde 2004 el Indautor no ha iniciado ningún procedimiento de oficio, pese a las numerosas apropiaciones culturales. Por otra parte, el Congreso del estado no sabe cómo empezar a legislar ni conocen la problemática. Por ello, el especialista considero que el trabajo de protección internacional debe solicitarse a la ONU.

Describió que un mexicano en España comercializa tenangos en JPG para que sus clientes los impriman y los cuelguen como cuadros, por lo que se requiere intervenir en las plataformas digitales para reclamar las violaciones a los derechos de autor.

emh