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Verdugo de Sofía pasará 110 años en la cárcel; la secuestró, mató y enterró en el patio de su casa

Sofía tenía 18 años cuando fue secuestrada en Pachuca, cuatro meses después encontraron su cuerpo en el patio de la casa de su captor y asesino

  • LORENA ROSAS
  • 22/08/2019
  • 21:20 hrs
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Verdugo de Sofía pasará 110 años en la cárcel; la secuestró, mató y enterró en el patio de su casa
El secuestrador y asesino de Ana Sofía recibió una sentencia de 110 años. (LSR)

PACHUCA. – Después de 118 días de búsqueda, el cuerpo sin vida de Ana Sofía fue localizado en la famosa tierra de “El Señor de las Maravillas”, allá, en el municipio de El Arenal conocido por la iglesia que yace en la explanada principal de este pueblo del estado de Hidalgo, mismo lugar donde el secuestrador y asesino de “Sofí” la enterró en el traspatio de su hogar ubicado en la colonia El Calvario.  

Pese a que los 110 años que el responsable pasará encarcelado en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Pachuca es la sentencia más alta que se ha dictado por el delito de secuestro agravado en el estado, a partir de que opera el Sistema de Justicia Penal Acusatorio y Oral, para la madre de Ana Sofía Carbajal Ortega “no son suficientes”, pues dice que nada le devolverá la vida a la menor de sus tres hijas, que nadie podrá responder por los proyectos que su hija dejó truncos a los 18 años, después de que se la llevaron un 30 de enero de 2017.

Aquel día, la mañana transcurrió normal, Sofía se levantó con un ligero malestar y síntomas de gripa, situación que no le impidió alistarse para salir de casa a entregar una solicitud de empleo, pues su tía Isaura cuenta que la joven siempre fue independiente y trabajadora en temporada vacacional, cuando sus clases de preparatoria lo permitían.

Ana Sofía salió hace más dos años de su hogar con sede en Pachuca sin saber que ya no regresaría y que las llamadas que insistentemente le realizó su mamá durante la tarde de aquel 30 de enero serían en vano para encontrarla; rastrear los libros de registro en la empresa donde acudió a peticionar trabajo, también fue inútil, pues nunca llegó a las instalaciones. Tampoco resultó el buscarla con amistades o compañeros de clase.

Cerca de las 16:30 horas del penúltimo día de enero de 2017 entró la primera llamada al teléfono de Elizabeth Ortega Ortega –la madre de Sofi- para alertarla de un secuestro, amenaza que los familiares comunicaron al número de emergencia del 911 con la esperanza de que fuera una broma.

“Sino me crees que aquí la tengo, tengo su solicitud de trabajo y de ahí saqué tus datos”, fue la última advertencia que lanzó el secuestrador a Elizabeth Ortega antes de solicitar 80 mil pesos para el rescate de su hija, cifra que después se elevó a 800 mil pesos y que en una tercera ocasión disminuyó a 10 mil para dejarla libre.

Cuatro meses después de su desaparición, “Sof” –como también la apodaban de cariño- fue encontrada sin vida un sábado 27 de mayo de 2017 en el municipio de El Arenal, enterrada en el patio de su secuestrador y homicida, quien a dos años con cuatro meses después del suceso, fue sentenciado por el Poder Judicial del Estado de Hidalgo en el ilícito de secuestro agravado, que tiene origen en la causa penal 60/2019 J.O.

“EL CALVARIO” QUE LE SIGUE A LA DESAPARICIÓN

Tras la desaparición “empezó un calvario” dijo Isaura Ortega, tía de Sofí; un andar que aún no concluye aunque el responsable ya fue condenado a 40 mil 150 días de prisión, toda vez que existe un proceso penal vigente en contra del coautor del ilícito, quien aún se presume inocente.

Isaura recordó que desde 2017 repartieron una y otra vez volantes con la fotografía de su sobrina, a un lado, pegaron la imagen del sentenciado Luis Antonio A.F., alto, delegado con piel y ojos claros, quien resultó ser conocido de Sofi.

Los papeles impresos que a la letra decían: “si lo ves avísame, porque encontrándolo a él (secuestrador) la encontramos a ella (Sofía)”, causaron incomodidad entre los conocidos, familiares y la mamá del culpable, tanto, que amenazaron con dañar a las dos hermanas mayores de Sofi.

Le hablaron a mi hermana (Elizabeth Ortega) para que dejarán en paz a (Luis Antonio A.F), le dijeron que se acordara que tenía dos hijas más”.

Mientras que durante las audiencias que se llevaron en el mes de agosto de 2019 en los Juzgados Penales de Control, Juicio Oral y Ejecución, la familia de Sofía Carbajal fue fotografiada por conocidos del imputado, situación que fue corroborada por personal del juzgado.

“Les revisaron los celulares y les dijeron que borraran las fotografías, les pidieron que por favor se retiraran, como le dije a la oficial: son familiares de un secuestrador”.

La Unidad Especializada en el Combate al Secuestro (UECS) de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH) fue el ente que localizó a Luis Antonio A.F, quien – de acuerdo con Isaura Ortega- fue ubicado en la huasteca Hidalguense, escondido en el municipio de Huautla y protegido por integrantes de la “Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, también conocidos como “mormones”.

Sé que (el secuestrador) es de una iglesia mormona de Huautla, ahí lo estaban apoyando y dándole a los abogados, ellos lo tuvieron escondido en Huautla, a él y al cómplice. Dicen los ministeriales que cuando lo agarraron Luis Antonio dijo: sí ya sé por qué están aquí, por la chava que nos llevamos”.

SOFÍA LA PEQUEÑA DE TRES HERMANAS

Definir a Sofía resulta sencillo, su hermana Fernanda de 24 años dice que “era muy bonita”, con el cabello castaño y destellos rubios que combinaban con sus ojos color miel y las pecas dispersas en su rostro, nariz finita al igual que su cejas y labios.

“Medio Robustita, pero finita, con unas piernas preciosas, parecía que hacia ejercicio, era muy bonita y fotogénica, olía como a niño chiquito recién levantado, tenía un olor peculiar (…) se vestía muy hippiosa, le gustaba ir a los bazares a comprar ropa que fuera como vieja, como vintage, usaba zapatos grandes de charol y suéteres largos”.

A Sofía lo que le gustaba era tocar el chelo, su talento era nato porque no leía las partituras, tanto, que formó parte del proyecto musical a nivel nacional “Esperanza Azteca”.

Pintar con acuarela o al óleo era una de las actividades que compartía con su hermana Fer “la mediana”, a sus 18 años Sofía era leal y noble, con un amor inconmensurable por la naturaleza.

“Es difícil porque mi hermana mayor está trabajando en México, en mi casa ya sólo somos dos: mi mamá y yo, y es difícil, yo subía o entraba a mi casa y lo primero que veía eran sus pies cuando estaba recostada, entonces ahora subo y no veo nada, sólo un cuarto cerrado, entras y sale su olor, pero ya el cuarto está un poco vacío; salimos con mi mamá, pero ya no es lo mismo, ya no nos peleamos por la mano de mi mamá porque ya nada más tenemos una para cada quién”.

NO HAY DINERO O PENA EN PRISIÓN QUE RESTITUYA UNA VIDA

El tribunal que resolvió el caso de Sofía, señaló que además de los años que Luis Antonio A.F. pasará en prisión, deberá pagar una multa de un millón 314 mil 720 pesos; así como una reparación del daño que asciende a 384 mil 699 pesos.

Sin embargo, Elizabeth Ortega dijo que “nunca serán justos los años que le puedan dar a una persona que privó de la vida” a su hija y que “maltrató su dignidad como mujer”.

La vida de mi hija no tiene un valor económico y mucho menos un valor en años, (ahora), yo soy sus pies, yo soy sus manos y yo soy la voz de mi hija, entonces, vamos a seguir luchando para que se le dé justicia”.

“¿Por qué se la llevó?, ¿qué vio en ella?, ¿por qué la mató si lo que quería era dinero?, simplemente, ¿por qué la privó de la vida?”, son preguntas que la mamá de Sofía se ha cuestionado más de una ocasión y que ahora, no tendrán respuesta por voz del sentenciado quien, tras escuchar su pena de 110 años, salió de la sala uno de los juzgados de oralidad esposado y escoltado por los policías procesales, con su uniforme de reo y camisa blanca a rayas verticales de color azul que poco combinada con el suéter de estambre café que portaba y los tenis negros con los que se condujo hasta el Cereso.

“Es un dolor que nunca va a sanar, Sofía siempre va a estar con nosotros, siempre la vamos a recordar, nunca la vamos a olvidar, aprende uno con el tiempo a vivir con el dolor, con la ausencia, con la pena de no tener a mi lado a mi hija mejor”.


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