Opinión

Pachuca cambia su esencia

Después de 20 años donde exclusivamente dos personas tomaban las decisiones en el Grupo Pachuca, la distancia provocó cambios para el dúo Martínez-Fassi | Omar Pérez Díaz

  • 29/11/2019
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Andrés Fassi Jürgens llegó a Pachuca en 1995. El argentino venía en busca de éxito y fortuna como aquellos expedicionarios ingleses que trajeron el futbol a finales del Siglo XIX. Aquí alcanzó su sueño dorado: en dos décadas hizo de los Tuzos uno de los mejores clubes de México, ganando diez títulos y el reconocimiento mundial.

La historia es de película. Cuando Fassi asumió la dirección del Pachuca, se enteró que no eran dueños de nada; si acaso, un escritorio y un archivero; También faltaban manos. Lolita Gómez era la secretaria y ‘todóloga’ administrativa; Sergio ‘Pixi’ Violante era el secretario técnico, retirado como jugador; y había un utilero, el famoso ‘Checo’. Nada más

Un año más tarde, Jesús Martínez Patiño compró el equipo a Gobierno del Estado y así nació la dupla que revolucionó el futbol mexicano, forjando ese difícil equilibrio entre negocio y calidad deportiva.

Hoy, el Grupo Pachuca cuenta con varios equipos profesionales y más de cuatro mil empleados.

La magia, sin embargo, no es eterna. Hace cinco años, Andrés volvió a su natal Córdoba. Tomó las riendas del club Talleres, quizá el más importante de la provincia argentina.

El “Zorro”, como le apodan en su tierra, desde entonces enfocó sus esfuerzos en lograr dos ascensos para devolverlo a Primera División, replicando el ‘Modelo Pachuca’ a nivel internacional.

Después de 20 años donde exclusivamente ellos dos tomaban las decisiones, la distancia provocó cambios para el dúo Martínez-Fassi.

La mano del primer director deportivo que hubo en México, gradualmente, ha ido a menos en el Pachuca. Ya no es el único que decide refuerzos, tampoco entrenadores ni construye planteles.

Jesús y Andrés involucraron a más personas en las decisiones. Jesús Martínez Murguía (en León), Armando Martínez Patiño (en Zacatecas) y Marco Garcés (en Pachuca) ahora intervienen en esa responsabilidad. No es igual, naturalmente, pero se trata de un plan a futuro, preparar un cambio generacional. Fassi aplicó lo mismo en Talleres: su hijo Juan Pablo es el director deportivo.

Los efectos de estos ajustes se resienten a nivel competitivo: en esta década los Tuzos únicamente obtuvieron un título de Liga y una Concachampions. Las contrataciones no han sido tan rentables, aunque la base social (con escuelas de futbol) y de formación (con jugadores de exportación) sostienen el protagonismo del club hidalguense.

Andrés Fassi Jürgens no tendrá más la tarea completa de armar al Pachuca pero su legado es histórico. Un trabajo fantástico de gestión deportiva avalado por resultados. Se extraña su pasión, sus gritos, su habilidad como negociador ante las crisis; sin embargo, dolorosamente, en el futbol nada es para siempre. Hay que pensar en el futuro.

REMATE

Enrique Meza, contratado por Pachuca en 2013, fue el último técnico que eligió Fassi. No sucedió igual con los cinco posteriores: Diego Alonso, Pako Ayestarán, el interino Oscar ‘Rambo’ Torres, Martín Palermo, ni el uruguayo Paulo Pezzolano, anunciado esta semana.