Opinión

Resistencia

la violencia dentro de las casas se convirtió en la segunda pandemia; en los meses de contingencia se intensificaron sus manifestaciones | Diana Avilés Quezada

  • 09/12/2020
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Hace un par de semanas pasó el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia en contra de las Mujeres, miles de mujeres en todo el país salimos a manifestarnos a las calles o realizamos acciones en la virtualidad para evidenciar las violencias de las cuales somos objeto, incluyendo las que viven las niñas y adolescentes.

Para la lucha feminista, la defensa de los derechos humanos y la defensa de los derechos de las niñas, adolescentes y mujeres este año ha sido un parteaguas, resultado de la lucha histórica de muchas a nivel mundial, nacional y local; sin olvidar que desde Latinoamérica se han emprendido diversos movimientos sociales con el objetivo de alcanzar libertades y derechos, esto se ha extendido por todo el continente, hasta llegar a México, donde las mujeres solamente necesitábamos un empujón que nos colocara al frente de la lucha por nuestros derechos y los de las poblaciones más vulneradas.

Ante la pandemia por covid-19, las condiciones de violencia para niñas, adolescentes y mujeres se han intensificado, al ser los hogares, en muchas de las ocasiones, el lugar donde se viven más violencias; es decir, para muchas estar en cuarentena se convirtió en un infierno, pues la escuela, los trabajos o las salidas que se realizaban normalmente, les ponía a salvo, al menos por unas horas.

Entonces, la violencia dentro de las casas se convirtió en la segunda pandemia, pues, en los meses de inicio de la contingencia, se intensificaron sus manifestaciones, lo que se evidencia con los datos proporcionados por las instituciones oficiales y por las organizaciones y defensoras de derechos humanos que diariamente acompañan casos.

De estas últimas es de las que quiero hablar un poco más: el pasado 29 de noviembre fue el "Día Internacional de las Defensoras de los Derechos Humanos" una labor de las más riesgosas de realizar en este país, pues es un trabajo que se realiza todo el tiempo, ante las autoridades, ante los grupos delictivos y ante todo aquel que atente contra la dignidad de las personas.

Acompañar víctimas y familiares, capacitar y sensibilizar a servidoras y servidores públicos, trabajar con las comunidades, hacer investigación, impulsar y fortalecer redes y otras tantas cosas que realizamos las defensoras, han implicado desde hace mucho tiempo, el generar estrategias que atiendan puntualmente las necesidades de las poblaciones. Llevamos muchos años formándonos, siendo creativas, rebeldes y muy comprometidas; esto ha implicado que apostemos a las redes, a la sociedad civil, a la colectividad y a la construcción de otra forma de organizarnos.

Ante tanta incertidumbre, un gobierno que parece no preocuparse por la grave situación de violencia en el país, la resistencia y todas las acciones que emprendamos, son esperanza para lograr un mundo mejor para todas y todos.

 

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