Opinión

¿Hasta dónde hemos llegado?

Mantenemos la cabeza agachada sumergidos en las redes sociales, ocultándonos tras pantallas, criticando y mirando al otro | Alejandra Landa

  • 02/03/2022
  • Escuchar

Con cubre bocas en el rostro nuestra respiración se ve disminuida, la oxigenación en nuestro cuerpo pareciera que es para contribuir a que nos mantengamos dormidos; y en ésta pesadilla, por intereses económicos de los yacimientos naturales y mal influenciados por EEUU, el ataque armado entre Ucrania y Rusia se ha presentado.

Según habíamos entendido, lo delicado que es la salud del cuerpo y la importancia de las relaciones con las personas que entretejemos en nuestro contexto. Según ya nos dimos cuenta que un hecho que se origina en un territorio lejano también nos incumbe, también nos afecta.

¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Por qué hemos permitido que la tempestad se desarrolle hasta este punto? ¡Claro! Es porque mantenemos la cabeza agachada sumergidos en las redes sociales, ocultándonos tras pantallas, criticando y mirando al otro; generando discusiones por cosas sin importancia, contribuyendo a toda está tormenta llena de ruido que te impide ver, escuchar, sentir y hablar.

Es obvio que, si estamos sumergidos en cosas rutinarias dentro del cuento capitalista, sin poder conectarte a tu propia mente. ¿Cómo quieres que haya una unidad para generar un impacto?

Tan solo pregúntate ¿Qué tan nutritivas son tus relaciones? ¿Cómo es tu comunicación? ¿Qué acciones empleas en tu cotidianidad que generan un impacto positivo ambiental? ¿Contribuyes al otro? Es una delicia que en el mundo seamos tan diversos y que cada uno tenga sus propios procesos y objetivos, pero también, somos seres humanos y es urgente retomar nuestra naturaleza humana.

Para ello hay que mirar nuestras relaciones, el vínculo con el otro es la tierra donde emerge un cambio, re conectarnos desde modos diferentes, apoyarnos el uno al otro, recordar que somos vida, somos energía y somos iguales. Para mí el despertar de todo éste sueño recae en que cada uno sea consciente de su propio talento, su propia voz y valor, que se permita brillar y ser.

Considero que los que somos semilla, artistas y líderes podemos unirnos en una sola acción y pensamiento. Reestructurar las formas de economía, de hacer política, de relacionarnos en pareja. Así como decía Gandhi: "Cuando una nación entera despierta y se pone en marcha, ningún líder es necesario".

Hace poco se llevó un movimiento mundial energético (YO SOY de Matías de Stefano) que unió a varios terapeutas holísticos y personas con intereses espirituales a activar y mover la energía en beneficio del planeta, me asombró porque fueron miles de personas que realizando tareas específicas se conectaron con una misma intención desde diferentes partes del mundo. Lo cual hace que retome la fe en los movimientos, en la unidad y en la humanidad.

Los primeros pasos, tal vez; es que seamos conscientes de la resonancia y los alcances que puede tener una simple acción y la otra es que nos responsabilicemos de lo que ocurre en nuestro presente. día a día nos brinda oxígeno, luz, lluvia y noche.

Hay mucho que podemos hacer desde nuestro terreno de juego, que si consideras haber encontrado tu motivo de vida que te entregues a ello y construyas alianzas. Qué nos apoyemos unos a otros a despertar, a encontrarse, a crecer, porque todos somos humanos y estamos en la misma búsqueda.

Recordemos nuestra unidad con la tierra porque, así como dijo mi hijo: "Sin casa no podríamos vivir".

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.