Opinión

Abril mes de la niñez, entre la invisibilidad y el desprecio (Parte 1)

La niñez es poco visible ante los tomadores de decisiones y existen otras infancias que son más invisibles, tales como la niñez migrante | Rafael Castelán

  • 20/04/2021
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Ha llegado el mes de abril y con esto, lo que llaman el mes de la niñez; ya no sólo es el mes del niño, se ha sumado por justicia, a las niñas a esta celebración que, en México, desde 1924, se conmemora el 30 de abril, aunque a nivel internacional es el 20 de noviembre. Siguiendo los mandatos internacionales una persona es niña o niño hasta que cumpla los 18 años de edad de acuerdo con la Convención sobre los Derechos de la Niñez.

En esta fecha, además de sentirnos felices porque las niñas y los niños alegran nuestras vidas, hay que pensar en las condiciones en las que están viviendo, en las diferentes formas en las que están enfrentando este mundo, en sus condiciones de pobreza, migración y exclusión. Pensar también, en cómo el Estado está garantizando sus derechos.

De manera general, la niñez es poco visible ante los tomadores de decisiones y ante la población adulta. Existen otras infancias que son más invisibles, tales como la niñez migrante. Hace algunos años nos desgarraron las imágenes de niñas, niños y adolescentes que se encontraban en jaulas en los Estados Unidos, en ese momento se cuestionó que ese país tuviera un trato tan denigrante hacia estas personas. Estas imágenes, sin embargo, comenzaron a visibilizar que miles de niñas, niños y adolescentes se encontraban migrando desde Centroamérica hasta ese país.

La niñez migrante se colocó en la escena mundial. Una parte de ésta lo hace con su familia, con la madre, con el padre o con algún familiar muy cercano; sin embargo, otra parte lo hace sin compañía de alguna persona adulta, lo que se conoce como niñez migrante no acompañada. Las causas de migrar son diversas, desde las condiciones económicas del lugar de origen, porque acuden a los Estados Unidos e incluso a México a buscar a algún familiar, porque han recibido amenazas de muerte en su lugar de origen, porque han sido recluidos por el crimen organizado y quieren salir de él o porque están en riesgo de pertenecer a éste y prefieren caminar y buscar una mejor calidad de vida.

Migrar es un derecho, sin embargo, las contradicciones de este mundo dividido en naciones han hecho que se criminalice a las personas que lo hacen. ¡No son ilegales! Puesto que nadie entrega el status de legalidad a las personas, cuando no traen papeles únicamente se habla de que se encuentran en una situación irregular, que al realizar el trámite se regularizan. Lamentablemente muchas personas de Centroamérica no piden la VISA a México o Estados Unidos porque el trámite, además de ser caro, es burocrático y la mayoría de las veces esta Visa es negada. Por experiencias de algunas personas comentan, los consulados mexicanos son "de lo peor" en Centroamérica, con tratos despectivos y poco humanizados.

Apenas en días pasados el gobierno de los Estados Unidos mencionó que el número de niñas y niños migrantes no acompañados aumentó en un 70%. Tan sólo en el mes de febrero, de acuerdo a New York Times, arribaron a los Estados Unidos 9 mil 400 niñas, niños y adolescentes. Esta crisis está desafiando los lugares de cuidado, hacinando en albergues a esta población y resolviendo su situación con los menores cuidados.

En México la situación no es mejor. Si bien en 2020 celebramos las modificaciones a la Ley de Migración, donde se establecía la no detención de niñas, niños y adolescentes en situación de movilidad o migración en estaciones o estancias migratorias, estando o no acompañados, brindando alternativas de cuidado y garantizando siempre su interés superior. Esto sigue siendo tan sólo un sueño, a mediados de marzo 84 personas migrantes, presuntas víctimas del delito de trata de personas, fueron detenidas como consecuencia de un operativo realizado por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Hidalgo. Entre las detenidas se encontraron 15 adolescentes que viajan solos, así como 42 niños, niñas y adolescentes que viajaban acompañados.

Al no contar con espacios dignos para su estancia, se habilitó la unidad deportiva como albergue en Tula, para brindar los cuidados y aunque no es una estación migratoria, allí se encontraban detenidos; por las condiciones del lugar un grupo de jóvenes se escapó, debido a que se corría la voz de que serían repatriados sin importar su condición de víctimas. Lo que indica que la aplicación de las leyes, así como la coordinación interinstitucional sigue siendo una mera ilusión. Del mismo modo se evidenció la poca articulación entre las distintas autoridades, dónde mucha de la responsabilidad quedó en el municipio, pero con poca de las autoridades federales o estatales.

Casos como éste o como el de 300 personas, en su mayoría familias conformadas por mujeres con niñas, niños y adolescentes, detenidas en una bodega acondicionada como Estación Migratoria Cupape II - La Mosca - en el municipio de Chiapa de Corzo, Chiapas; reafirman el desprecio que se tiene por la niñez migrante.

Este desprecio se manifestó en la emisión de medidas de restricción de tránsito para actividades no esenciales en las fronteras terrestres de México dadas a conocer el 18 de marzo del año en curso por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), así como el despliegue de operativos de contención migratoria en la frontera sur del país anunciados en el boletín (144/2021) publicado el día 19 de marzo por el Instituto Nacional de Migración (INM). Medidas que tienen como objetivo detener el desplazamiento de niñas, niños y adolescentes (NNA) migrantes y con necesidades de protección internacional, y que se dieron a conocer en el contexto de las negociaciones con Estados Unidos para acceder a las vacunas contra la covid-19.

Lo anterior, sin analizar ni atender las problemáticas que enfrenta la niñez migrante en su travesía, que van desde la violencia física, la violencia sexual, la trata de personas, entre otras. Con estos datos es necesario plantear: ¿El Estado Mexicano realmente está pensando en la niñez? ¿Cómo está priorizando su interés ante las políticas de los Estados Unidos? ¿Cómo están atacando las causas de origen de la migración los Estados y las naciones? ¿Qué tanto más indolente puede ser nuestro país ante esta crisis de niñez migrante?

Y la más importante, ¿hasta dónde llegará el desprecio de las autoridades hacía la niñez?

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