Opinión

Y Ahora ¿qué sigue?

Intento hacer y hacerme la crítica, pues los feminismos de eso se tratan, no es una camisa que te pones y quitas cuando quieres | Diana Avilés Quezada

  • 11/03/2021
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Me atrevo a estar de acuerdo con algunas voces que reconocen que el movimiento feminista y la exigencia por los derechos de las mujeres, es una de las luchas más fuertes del siglo XXI; sin olvidar que estas también son indígenas, son niñas, son adolescentes, son afrodescendientes, tienen discapacidades, diferentes orientaciones e identidades sexuales, defienden la tierra, el derecho a la información, a la protesta, etc., es decir, participamos de manera activa en las diferentes luchas que se dan en nuestro país.

A inicios de esta semana conmemoramos el 8 de marzo "Día Internacional de la mujer" y aunque no nos encontremos dentro del movimiento de mujeres en la búsqueda de la igualdad y la garantía de sus derechos, fueron muy evidentes las acciones que se impulsaron desde las instituciones, pero sobre todo desde las colectivas, las organizaciones y las compañeras feministas y activistas independientes.

Desde marchas, trueques, mercaditas, mesas, diálogos virtuales, foros, paro digital, iconoclasia, talleres, círculos de mujeres, etc., en fin, desde muchos espacios se impulsaron actividades con el objetivo de visibilizar las violencias y las necesidades de las niñas, adolescentes y mujeres.

Considero importantes y necesarias las acciones durante esta fecha tan significativa, sin embargo, también me pregunto: ¿Qué es lo que hacen las compañeras cuándo no salen a las calles? ¿Están acompañando víctimas? ¿Acompañan iniciativas ciudadanas? ¿Iniciativas de ley? Después de evidenciar las violencias y las fallas del Estado, ¿ahora qué sigue? ¿Cómo construimos otro mundo?

Y no me mal interpreten, no pretendo, ni quiero cuestionarle a nadie, solamente intento hacer y hacerme la crítica, pues los feminismos de eso se tratan, no es una camisa que te pones y quitas cuando quieres, sino que es algo que traemos y trabajamos todos los días, que nos invita a cuestionarnos, incluso mucho más, que cuestionar a las otras.

Por otro lado, creo firmemente que las crisis y los rompimientos son fundamentales en cualquier lucha social, nos dejan aprendizajes y es necesario retomarlos para nuevamente construir, desde el reconocimiento, el diálogo, la formación, la crítica, pero sobre todo desde la sensibilidad, la empatía y la cercanía con las poblaciones.

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