Opinión

Sólo cumplen su trabajo. ¿La sociedad les reconoce en las urnas?

Hidalgo carece de muchas reglamentaciones, o las que hay las atribuye a organismos que poco han mostrado efectividad | Rafael Castelán Martínez

  • 27/07/2021
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Hace poco más de un mes elaboré una lista de los pendientes de la LXIV legislatura, llamada de la paridad del estado de Hidalgo; entre lo que se quedaba a deber, en los temas de derechos humanos estaba la despenalización del aborto, las leyes relacionadas con las víctimas y con la desaparición de personas, ley de discriminación e incluso la ley de los derechos humanos para hacer vinculantes las recomendaciones de este organismo.  En los últimos dos meses, prácticamente las tres primeras han sido aprobadas. 

Hay personas que agradecen públicamente por haber aprobado estas leyes e incluso, haciendo extenso ese agradecimiento al gobernador del estado, cómo si estas iniciativas hubiesen sido desde este organismo, que, si bien tiene facultad de enviarlas, no lo hizo, excepto por los dictámenes y enviar sus análisis de las mismas. Pero, desde mi particular punto de vista no hay nada que agradecer, pero si reconocer que están haciendo su trabajo y esperábamos que lo hicieran así desde el inicio de su gestión.

Uno de los elementos que apoyó que estas iniciativas avanzaran es la temporalidad. Si bien es cierto, estos tiempos políticos son precisos, porque ya no hay muchos compromisos electorales, porque el grupo de legisladoras y legisladores está de salida y porque de algún modo se están reivindicando como una legislatura de trascendencia. Lamentablemente lo hicieron hasta el final, lo que deja que varias de las iniciativas se queden allí sólo como leyes y no lleguen a reglamentarse, situación que sí le compete al Ejecutivo.

Hidalgo carece de muchas reglamentaciones, o las que hay las atribuye a organismos que poco han mostrado efectividad. Por mencionar algunos ejemplos, la Ley para Prevenir y Erradicar la Discriminación en el Estado de Hidalgo, confiere las responsabilidades de capacitar y hacer programas restaurativos a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) sin darle mayor presupuesto y más estructura por lo que, con el paso del tiempo se ha vuelto inoperante, a esto hay que sumarle la voluntad de quiénes están en la presidencia de este organismo. Lo mismo sucede con la Ley para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, que descarga varias de las responsabilidades del Estado para promover su inclusión en el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del estado de Hidalgo (DIF) y la misma CDHEH, lo que vuelve más compleja la tarea de inclusión.

También la siguiente legislatura LXV tendrá una gran responsabilidad en darles continuidad, analizar la situación con personas expertas en los temas, con equipos formados sólidamente; no sólo con sus ayudantes de campaña; con conocimientos jurídicos y con enfoque de derechos humanos. Aquí la tarea de exigencia y continuidad, deberá ser, por supuesto de la sociedad civil organizada, para que tome su papel de ser un agente de contrapesos, que haga la crítica y exija la aprobación o modificación de otras, que acompañe a legisladoras y legisladores que así lo deseen, pero sin hacer el trabajo que a diputadas y diputados les corresponde por obligación.

El trabajo del Poder Ejecutivo es el cumplimiento de las leyes, generando las políticas públicas necesarias para cumplir con sus obligaciones de promover, proteger y garantizar los derechos humanos de toda la población, así como la de proponer la distribución de dinero para cada sector y la administración de los mismos recursos; el del legislativo es elaborar o modificar los nuevos ordenamientos de acuerdo a las realidades. Por lo tanto, todo lo que se encamine hacía esto es su trabajo. Un trabajo que se hace a cabalidad y apegado a los ordenamientos jurídicos, se reconoce por la sociedad, el reconocimiento se hace en las urnas. Situación contraria cuando hay un mal gobernante, la población lo sanciona en las elecciones.

Lamentablemente, algunas personas se escapan de este análisis, logran disfrazarse con los discursos de ser excelentes personas funcionarias públicas, perfectos representantes de la población. Otros sectores de la sociedad les hacen el juego hablando bien de ellas o ellos; pero es necesario siempre revisar su trabajo, estar en atención constante a lo que hacen o lo que dejan de hacer, porque eso también nos dirá qué tipo de funcionariado tenemos y claro, reconocerles como funcionariado comprometido o como seres que sólo están por intereses personales, mezquinos o de pequeños grupos también es necesario.

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