Opinión

No es falso pero se exagera

Ana Gabriela Guevara era una mujer combativa, capaz de romper esquemas. Dos décadas después, el deporte y la política la pusieron del otro lado del escritor

  • 06/08/2021
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A finales de los 90’s, Ana Gabriela Guevara era una atleta –casi- desconocida que recién se había mudado a la Ciudad de México, cuando Jorge Toussaint la invitó a ser “madrina” del proyecto llamado Liga Profesional de Baloncesto.

La velocista sonorense apareció en un viejo hotel, donde era la reunión, en tacones y no tardó en sentirse incómoda. Fuera de lugar. Saludó a los directivos con propiedad, se tomó la foto oficial y, en cuanto pudo, abandonó el lugar con discreción.

Toussaint, polémico dirigente de basquetbol, había visto en ella madera para ser figura del deporte. No se equivocó. Cuatro años después era campeona del mundo en los 400 metros planos, demostrándole a todos que una mexicana podía volar sobre la pista de tartán.

Ana Gabriela, además de su fortaleza física, tenía una mentalidad de acero. No se callaba nada.

Previo a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 había firmado con Televisa un contrato de exclusividad para entrevistas y reportajes, apostando a que ganaría la medalla de oro. Quedó en segundo lugar debido, en gran parte, a una lesión que afectó su preparación.

A un directivo de la televisora se le ocurrió menospreciar ese resultado cuando se sentaron a revisar los premios prometidos por medalla, diciéndole: “es que sólo ganaste plata”.

La atleta reaccionó furiosa:

“¿Sabes qué, pendejo? ¡No tienes ni idea lo que es subir a un podio olímpico!”.

También le mentó la madre y azotó la puerta al salir de la oficina.

Esa era Ana Gabriela Guevara. Una mujer combativa, capaz de romper esquemas.

Casi dos décadas después, el deporte y la política la pusieron del otro lado del escritorio.

Ahora es la directiva que lidia con las críticas de los expertos, señalamientos de corrupción y reproches de atletas que se han sentido afectados por sus decisiones.

Los Juegos Olímpicos son un parámetro para medir su labor al frente de la Comisión Nacional del Deporte.

Rumbo a Tokio 2020, pronosticó que México obtendría entre cinco y diez preseas, soñando con la mejor actuación de la delegación azteca en una Olimpiada. Esta proyección quedó lejos de cumplirse.

Vienen días de tormenta para Ana Gabriela por ser responsable de la actuación tricolor en los Juegos. No es falso, pero se exagera…

Los resultados de toda la delegación no pasan por una persona; quizá ni por cien…

El país sigue padeciendo la ausencia de modelos adecuados para generar deportistas de alto rendimiento que compitan entre los mejores del mundo.

Cuatro medallas de bronce y seis cuartos lugares en Tokio 2020 son nuestra realidad por más anhelos o berrinches que hayamos hecho en las últimas dos semanas.

Ana Gabriela Guevara es medida con la vara que ella midió. Ahora tiene que tomar otra determinación: deja la CONADE o comanda otro proceso olímpico hasta París 2024.

REMATE

Elizabeth García Vilchis es la encargada de los desafortunados enjuiciamientos que se hacen en Palacio Nacional sobre medios y periodistas, dentro de La Mañanera. Anteayer, a la funcionaria se le ocurrió decir sobre un artículo de Reforma. “No es falso, pero se exagera”. Tal calificativo aplica igual para los magros resultados de México en Tokio 2020.

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