Opinión

Los niños felices se enojan y lloran: no los reprimas | Parte 2

Implementemos una disciplina firme, libre, compresiva y amorosa, eso forma el carácter y da seguridad en los pequeños

  • 12/05/2022
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A casi todos los niños les gusta echar la culpa de los problemas de su vida. En gran parte es porque se les ha enseñado que aceptar la responsabilidad de sí mismo tendrá resultados negativos ante sus padres.

Esto se deben, precisamente al cumulo de represiones de sus emociones, a los que han sido expuestos, pues esos regaños (principalmente) de sus padres o tutores los orillan a, precisamente, perder la confianza y eludir la reprimenda.

Cambiemos esto dejando de buscar culpables y sustituyámoslo por “busquemos una solución”; esto es sumamente importante, pues, forma parte del antídoto a una sociedad que ha permanecido enferma.

Y sí, cuando somos adultos y tenemos problemas, nos gusta echar la culpa a la situación actual, socioeconómica, a las malas decisiones de los gobernantes y políticos o hasta al clima o el vecino. ¿Te has dado cuenta que los niños suelen acusar a otros niños con sus padres?, hay que transformar ese patrón formador de “buscar culpables”.

¿QUÉ HACER DESPUÉS DE QUE UN NIÑO EXPLOTE EMOCIONALMENTE?

Después de una liberación emocional o de sentimiento de los niños, cuando estén más tranquilos, como padres, tutores o maestros podemos acercarnos poniéndonos de cuclillas para estar a su nivel (y así no se sientan intimidados).

Míralos a los ojos, escucharlos y hablarles con voz serena de esas emociones. Diles que son normales haciéndoles sugerencias de que existen otras formas de expresarlas y que son menos desgastantes.

Implementemos una disciplina firme, libre, compresiva y amorosa, eso forma el carácter y da seguridad en los pequeños. Inspiremos en ellos a que busquen soluciones a sus problemas, sea cual sea, al final les estaremos enseñando a tomar decisiones.

También, busquemos el mejor lenguaje, ejemplos o incluso, preguntemos a expertos, poniendo siempre amor y paciencia. Hay que darles la oportunidad a los niños que sean libres y curiosos, que se mojen, jueguen con tierra, rompan o desordenen pues ellos están experimentando el mundo. No hay pedo si rompen algo, es más valiosa la formación.

Cuando les prohibimos les inculcamos el miedo, mejor acompañémoslos con confianza, tolerancia, respeto, cuidado y amor pues, estoy seguro que todas las experiencias con los niños nos llevan a reencontrarnos y hay que agradecerles pues en cada acción nos hacen regresar a ese estado de consciencia que hoy muchos buscan en sus vidas.

Por eso son maestritos.

GRACIAS.

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