Opinión

Ley Olimpia, Héctor y Yahir

La llamada Ley Olimpia ha desatado diferentes posturas, hay quienes apoyan la iniciativa completamente y hay quienes dudan | Diana Avilés Quezada

  • 06/11/2020
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Después de semanas metida en el tema de las elecciones, regreso a los temas que más me ocupan, los derechos y la lucha por la erradicación de las violencias que viven niñas, niños, adolescentes y mujeres. Quiero compartir con ustedes sobre algunos temas, entre ellos, la “Ley Olimpia” a nivel nacional y el encuentro de dos cuerpos de niños, ¡sí, niños!, descuartizados en el centro de la Ciudad de México.

Por un lado, el pasado 4 de noviembre la llamada “Ley Olimpia” a nivel nacional avanzó en las comisiones del Senado de la República, en este dictamen se define la violencia digital, establece penas que van de tres a seis años de prisión a quien o quienes violen la intimidad sexual y, además, añade la “violencia mediática”. Esto ha desatado diferentes posturas, hay quienes apoyan la iniciativa completamente y hay quienes dudan (esto no significa que se esté en contra), pues ya contamos con un marco normativo que parece que, al hacerse más grande, menos se cumple; además, no debemos olvidar que hay quienes se aprovechan de estas iniciativas y buscan sacar provecho sin que se analice a fondo la funcionalidad de las mismas.

Por mi parte creo que, si bien, es necesario que el marco normativo se siga armonizando con los derechos humanos a nivel nacional y estatal, también es importante que los esfuerzos se den en la aplicación, en lo que viven las personas, en su cotidianeidad; y para que esto suceda, es necesario seguir exigiendo la sensibilización y formación de las y los encargados de operar la justicia, de prevenir las violencias y de atenderlas, entre otras acciones, sin duda. Por ahora, habrá que esperar a ver qué es lo que se determinará en San Lázaro respecto del tema.

Por otro lado, estoy muy sensible y conmovida ante dos sucesos (aunque en este país, todos los días son de impresiones fuertes y no necesariamente por cosas buenas). Me pregunto: ¿qué tiene que pasar para que las personas despierten en un país dónde descuartizan niños y “rescatan” a más de 50 adolescentes y mujeres víctimas de explotación?

Aunado a lo anterior, el pasado 27 de octubre fueron reportados como desaparecidos dos niños indígenas mazahuas de 12 y 14 años de edad en el centro histórico de la Ciudad de México, Héctor y Yahir, dos días después, se emitió la alerta amber y la madrugada del 31 de octubre fueron encontrados sus restos, mismos que fueron reconocidos por sus familiares, y aunque he leído que el caso supuestamente está relacionado con narcomenudeo, hay muchas cosas que tenemos que reflexionar y recordar; primero, que la responsabilidad de la seguridad y desarrollo pleno de niñas, niñas, niños y adolescentes es del Estado y de las personas adultas, por otro lado, ¿cuáles son las opciones qué se les brindas a las y los jóvenes para que no caigan en manos de los grupos del crimen organizado?  ¿Tan podrida esta nuestra sociedad que parece que ya nada nos mueve y nos junta para exigir seguridad y justicia?; en fin, creo que hay mucho que decir del tema, por ahora, no tengo más que sumarme a la exigencia de no criminalización de las adolescencias y juventudes, así como de la exigencia de verdad y justicia para las víctimas.

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