Opinión

Justicia bajo sospecha

La indignación de la sociedad por el caso Debanhi es generalizada y comprensible en un México donde hay más de 6 mil mujeres desaparecidas en los últimos 3 años

  • 27/04/2022
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En diciembre de 2017, los Tuzos del Pachuca jugaron su cuarto Mundial de Clubes; lograron el tercer lugar, detrás del campeón Real Madrid y el Gremio de Porto Alegre, Brasil.

Esa cita en los Emiratos Árabes pasó a la historia de la FIFA como el primero de sus torneos donde se utilizó el VAR (Video Assistant Referee). Meses después se aplicó en la Copa Mundial de Rusia.

Desde su creación, el VAR tenía un solo propósito: ayudar a los árbitros para impartir –de mejor manera– justicia en el campo.

Cinco años después, la polémica no acaba.

Cada jornada, en cualquier liga del mundo hay discusiones interminables por el uso del VAR. La evidencia en video no basta para despejar dudas: que si la velocidad del balón, que si el ángulo de la cámara, que si la cámara lenta…

Miguel el “Piojo” Herrera, técnico de Tigres, llegó a la rueda de prensa con tableta en mano para mostrar una imagen donde se apreciaba un fuera de lugar que afectó a su equipo. “Esto cambia un partido”, decía apuntando con el dedo índice a la imagen.

¿Se imaginan a Santo Tomás? ¿Ya no creer ni en lo que ve?

El VAR, pese a ser una buena herramienta, genera suspicacias por los criterios arbitrales poco claros de quienes lo manejan.

La credibilidad está en crisis.

En el futbol se aguanta pero hay aspectos donde resulta inadmisible como en la justicia mexicana.

Abandonada por las amistades y el taxista en una solitaria calzada de Escobedo, Nuevo León, la madrugada del pasado 9 de abril, desapareció Debanhi Susana Escobar Bazaldúa, jovencita de 18 años de edad, estudiante de criminología.

La última fotografía que le tomaron quienes ahí la dejaron, la mostraba de pie, a un costado de la carretera. En medio de la noche. 

La angustia de sus padres y amigos detonó la atención pública a nivel local y nacional; ansiedad que los medios reforzaban con reportes a cada instante. No había rastro de ella más allá de una videograbación que mostró a Debanhi caminando frente a un edificio cercano.

Lamentablemente, trece días después, su cuerpo fue hallado en la cisterna del Motel Nueva Castilla, apenas cuadra y media de la última vez donde fue vista con vida.

Es increíble pensar que los agentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Nuevo León (FGJENL), quienes visitaron varias veces el sitio, nunca hayan revisado esos huecos en el piso que no tenían tapa ni protección. “Fue una falla humana masiva”, argumentó el titular de la FGJENL, Gustavo Adolfo Guerrero, a quien debieron cesar inmediatamente del cargo luego de semejante justificación.

La indignación de la sociedad es generalizada y comprensible en un México donde hay más de seis mil mujeres desaparecidas en los últimos tres años.

Samuel García, gobernador de Nuevo León, famoso por su manejo de redes sociales, dio la cara para exigir una explicación de sus fiscales a este caso.

La FGJENL le mostró al mandatario y a los padres de Debanhi otros videos del Motel Nueva Castilla donde –dicen– se observa a la muchacha ingresar a las instalaciones, deambular por el interior, cerca de las cisternas donde fue hallado su cadáver.

Pese a la evidencia, la familia solicitó una segunda necropsia para los restos de su hija y no acaban de entender –como todo el país– como no tuvieron antes esos videos.

Debanhi murió, según el dictamen oficial, a un “fuerte golpe en la cabeza”.

Es posible que las evidencias, incluidos los videos, apunten a un accidente… aunque, sinceramente, qué difícil es de creer.

No nos cabe en la cabeza ni viéndolo mil veces. Algo parecido al VAR.

REMATE

El Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas alerta que en México hay registros que desaparecen nueve mujeres cada día. Esto es inaceptable.

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