Opinión

Entre los individuos como entre las naciones...

Chomsky, en su libro "Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia", es contundente al aceptar la naturaleza de un doble discurso

  • 10/03/2022
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Ante los sucesos entre Ucrania y Rusia sería fácil decir que un bando u otro tienen la razón, y que un grupo u otro solo defiende sus intereses, incluso sería fácil decir que, detrás de todo esto, hay intereses de terceros fuera de esa masa continental que está moviendo los hilos en un juego heredado desde hace cerca de treinta años (y más) ... y la verdad es que difícilmente se le podría reprochar a alguien de injusto, de carente de juicio, de abusivo, de mentiroso, de falto de perspectiva. Cada uno ve, desde sus filtros y lecturas, desde su forma de entender los engranes con que se mueve el mundo, cómo es que las acciones suceden.

Solo podemos mencionar la realidad fáctica: el movimiento de ingreso de las fuerzas militares rusas a Ucrania, los esfuerzos diplomáticos de la ONU para evitar esta confrontación, así como de la OTAN... Mi perspectiva es clara: Lo ocurrido no debería pasar, sin embargo, ni la ONU, ni la OTAN y menos aún Estados Unidos tienen argumentos para, siquiera, reprocharle algo a Rusia, ya que se ha demostrado, desde hace bastante tiempo, que sus intereses de paz no están en el beneficio de los pueblos hermanos, sino en los beneficios económicos que les puedan aportar (que bien ha comprobado la historia).

A todo esto, por ejemplo, Chomsky, en su libro "Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia", es contundente al aceptar la naturaleza de un doble discurso de la política estadounidense, pero al mismo tiempo, exonera a la figura política expansionista y clásica del norteamericano, del de todo su pueblo, que muchas veces es ignorante de los argumentos que van en contra del discurso hegemónico de su política. En otras palabras, nos dice: una cosa es el pueblo norteamericano, y otra su política y gobierno, donde muchas veces se acomodan los discursos para que, justamente, los ciudadanos americanos no conozcan las otras versiones, las otras verdades o, incluso, verdades incuestionables en el resto del mundo, pero con la información controlada hacia dentro del país. Es curioso que este argumento, que suena completamente lógico y justificado (desde una relación de poder, que no moral ni ética), sea tan similar a lo que tanto se critica a otro país, a Corea del Norte.

Tras esta perspectiva que nos da Chomsky, sobre la diferenciación del pueblo con su política, nuevamente nos encontramos con que hay un juego en el cual, ni siquiera somos peones, somos motas de polvo que ensucian el tablero. El mundo geopolítico y de poder se mueve en un sentido: el de la dominación, mientras que, a mi parecer, los ciudadanos del mundo solo pretendemos tener una buena vida, tener la capacidad económica suficiente para tener una casa, para ser buenos vecinos, apoyar a nuestros amigos, querer a nuestras familias...

¿Quién no quisiera un mundo en donde no hubiera homeless? Y lo peor es que... en el actual contamos con la riqueza para poder tenerlo. También existen las tecnologías para reducir la mancha contaminante de la especie, existe el Protocolo de Kyoto que, curiosamente, Estados Unidos se deslindó a última hora, siendo el primer generador de gases de efecto invernadero. Existe un doble discurso por parte de este país, o tal vez se visibilice en él por ser la figura preponderante en el juego de la geopolítica mundial, pero que tampoco es el único que lo realiza: desde cualquier país, tanto hacia afuera (con otras naciones) como hacia dentro (con sus connacionales), así cada institución, tanto pública como privada, siempre buscando sus intereses propios, y podríamos bajar hasta el discurso personal, donde cada uno de nosotros somos incongruentes entre nuestras acciones y nuestros discursos, nuestras emociones, necesidades y obligaciones.

No se trata, entonces, de decir que está bien, que cada quien con sus incongruencias y que el mundo (social y natural) nos soporte hasta que lo terminemos por destruir, no se trata de dejarnos llevar por nuestros deseos más ambiciosos. Desde mi perspectiva, el objetivo es el intentar ser lo más congruentes posibles, apreciando nuestros logros, felicitando a los de al lado y a nosotros mismos, pero también teniendo la posibilidad de hacer una autocrítica y, sin reprochar nuestras incongruencias, tratar de evitarlas, de reducirlas, de corregir nuestros errores.

Si somos capaces de aceptar nuestros errores, entonces tal vez seremos capaces de comunicar de la mejor manera posible a los otros, los suyos. Porque sabremos dialogar, sabremos lo que los otros sentirán al ser señalados y de qué manera podríamos hacerlo sin ofenderlo ni agredirlo, por que sus errores, sus incongruencias, son igual a las de nosotros.

En nuestra empatía, también ha habido perspectivas críticas ante nuestra reacción humanitaria de lo ocurrido en Ucrania: hay quienes han revisado, que el apoyo a Ucrania también se puede leer como un hecho racial, ya que se apoya a ese país, cuando se ha pasado desapercibido un sinfín de conflictos, principalmente en oriente medio, y que no son mencionados, y cuando lo son, se señala despectivamente a quien nos intenta hacer voltear.

Otro hecho que muestra el doble discurso de las instituciones es el que la FIFA, por ejemplo, sacara de sus competiciones a todos los equipos y selecciones de Rusia como castigo (¿castigo de qué?), no, mejor aún, el deporte, el fair play debería ser un punto de reunión y comunión de la dinámica profundamente humana, no un espacio de castigo sobre una nación que, como en Estados Unidos, sus deportistas no tienen ningún nivel de decisión sobre un conflicto político. Lo mismo ocurrió con Adidas, que rompió relación con la selección Rusa.

Seguramente, si buscara a fondo, no dejaría de encontrar contradicciones, dobles discursos, venganzas, deseos de dominación, etcétera. Pero al final, como dijo Ghandi "ojo por ojo y el mundo acabará ciego". Motivos para contestar, para reprochar, para culpar, para herir, siempre habrá. Pero en un mundo y en una realidad donde apenas somos motas de polvo, y al mismo tiempo somos lo más importante que tenemos para nosotros mismos, en vez de cargar nuestras fronteras personales de armamento ¿por qué no comenzamos a tender puentes?

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