Opinión

Entre el Profeta del nopal y la Iglesia del Rock Agropecuario.

El rock en México tiene dos caras históricas: el mainstream habla de estas bandas que comenzaron traduciendo las rolas de grupos americanos en los cincuentas

  • 18/04/2022
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Me enteré de la existencia de "Nunca Jamás" poco antes de que vinieran a Pachuca por primera vez, fecha se pospuso por la pandemia, lo que me permitió, al menos, buscar los sencillos en YouTube y Spotify.

Lo primero que escuché fue "Demasiado mexicano" choqué con un discurso nacionalista romántico y bonito en el cual no creo, pero que entiendo que funcionará con un gran número de escuchas. Por otro lado, es una banda que se escucha muy con un sonido personal. Después escuché "Seis tragos" (los arreglos me recordaron a Intocable, pero claro, con un sonido más rockero) y "Un minuto más", rolas de amor y desamor que son de ley en cualquier banda. Canciones bien logradas y que parecen encaminar su identidad.

Después "Nada" canción que se nota de otro momento histórico de la banda y dio perspectiva de dónde viene la propuesta musical: mucho más duro, sin rastros de ese sonido característico de las canciones anteriores. Eso sí, un rock muy fuerte, con mucha más influencia de qbo.

Finalmente, la canción que me dio gran parte del contexto de la banda fue "Venimos del desierto" canción que retoma sus características: letras que le apuestan a la identidad de un rockero mexicano (del noroeste), donde la figura de quienes gustamos de esta música no necesariamente tiene que traer chaleco lleno de parches, playeras de los "guns" o cualquier otra banda, pantalones de cuero y cabello largo. En "No me hagas esperar" la banda retoma muchos elementos de música regional y hacen una simbiosis muy rica con sonidos más duros.

Así, decidí ir a ver a la banda, con otra gran sorpresa: Era para todo público. Para toda la familia, cosa que me sorprendió, pero no me extrañaba. Al revisar el resto de sui producción, me di cuenta que tienen un giro de tuerca interesante, con canciones que oscilan entre la sinceridad, el humor y la desfachatez de burlarse de la imagen de los rockeros "True" y tomar su música como una situación más de disfrute que de seriedad y eminencia. Esto se aprecia principalmente en videos como los de "Cinco noches" o "Un minuto más". Este primer concierto al que vinieron fue como una probadita de lo que debe ser su show: de buena duración, pero, siendo que es la primera vez que venían, pues trataron de mostrar la mayor parte de sus rolas a través de un conjunto de popurrís temáticos.

Nuevamente vinieron el 9 de abril (el sábado pasado) con su gira "La iglesia del Rock agropecuario".

El nombre de la gira también se me hace interesante para revisar una serie de puntos importantes sobre lo que creo, personalmente, que ha pasado con el rock y por qué me hace tanto sentido propuestas tan frescas como la de esta banda, al menos para mis oídos del centro del país.

El rock en México tiene dos caras históricas: el mainstream habla de estas bandas que comenzaron traduciendo las rolas de grupos americanos en los cincuentas como "Los Rebeldes del Rock" o los "Teen Tops"; tras ellos, una ola de bandas como los Dug dug´s, Enigma, Love Army... obviamente los Three souls in my mind y muchas más que nos hablarían de lo que estaba pasando en el rock hasta Avandaro. En ese momento el género comenzó a vivir la represión y no hubo más remedio que mantener la tradición en los hoyos fonquis, de donde no salió hasta la llegada del movimiento "Rock en tu idioma". Esta lectura es la que regularmente se tiene en medios como Televisa y Netflix (como en el documental de Rompan Todo).

Pero entre los hoyos fonquis y el rock en tu idioma, en la Ciudad de México no dejaron de pasar cosas: salieron los rupestres como Rockdrigo González, Rafael Catana y Fausto Arrellín, entre muchos otros, quienes propusieron un rock con guitarras de palo, ya que conseguir toda la instrumentación para tener una banda era (y es) caro y, por otro lado, pues estaba todo este acoso institucional hacia el género.

Rockdrigo, escribió para la revista Banda Rockera, en 1984 que:

"Existen, a mi entender, dos maneras de hacer rock y blues más nacionalistas sin que se excluyan entre sí, y en un momento dado, la combinación de las dos, de la que podría ser una forma más completa del movimiento rockero en español; la primera forma consiste en respetar el ritmo y la armonía original, tal cual es, pero utilizando el lenguaje y las experiencias cotidianas que nos pertenecen, para componer temas propios. El lenguaje en español es lo suficientemente rico sintáctica y semánticamente, para lograr combinaciones adecuadas, prácticamente para cualquier ritmo musical. (...) la segunda forma consiste en hacer una especie de extrapolación de ritmos, es decir, respetando los cambios armónicos del rock o del blues, se le conjugan golpes rítmicos que caracterizan formas nacionales de creación musical."

De esta cita es el reflejo de todo el ejercicio musical de los rupestres y que, definitivamente, alimentó a bandas posteriores como Tex-Tex, El Haragán y Cia., Liran Roll y... bueno, todo el rock urbano. Por otro lado, también se desprendieron propuestas como las de Botellita de Jerez, Café Tacvba, Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto patio y pues, bueno, entendiendo toda esta tradición, es fácil familiarizarlos con Panteón Rococó y el movimiento de ska, tan familiar en el centro del país.

Lo interesante de esto es que, si releemos la cita de Rockdrigo y revisamos el trabajo de "Nunca Jamás", veremos que hicieron esto mismo: se adueñaron de ambas formas de creación de rock en español y las exploran desde una identidad mexa contemporánea en otro espacio geográfico: por un lado crean rolas con ritmo y armonía totalmente del género, pero saben implementarle la naturaleza de su lengua nativa, (por ejemplo, en "Nada" —respecto al ritmo y armonía—, o en "puro chuqui" —utilización del lenguaje propio—) pero también pueden hacer esta extrapolación de ritmos (como en "No me hagas esperar").

Escucharlos por primera vez y en vivo y descubrir lo que la banda tenía qué decirme fue como regresar a los noventas, donde me pasaba tiempo buscando casettes y cedes de bandas nuevas, que nunca había escuchado pero que resonaron en mi como si las conociera desde siempre. Todo eso lo vuelve a traer "Nunca Jamás" a la mesa, y vuelve a conectar con otra parte de México que no es el mismo que del centro, pero con el cual, y con ciertos puntos específicos, también podemos resonar, tan solo, como dice su canción insignia, por ser "Demasiado Mexicano".

El otro punto que me gustaría plantear es que no se queda con esta parte apreciativa e identitaria, sino que el rock siempre ha tenido una vena de incomodidad y señalamiento social importante.  Si bien, lo hicieron inicialmente presentando una propuesta híbrida entre música regional y rock de una forma distinta a la del centro del país, ésta resuena en su identidad, no limitándose a la confrontación, sino a la aceptación.

Esta banda, al parecer, está buscando sus límites para romperlos: Cuando comencé a escucharlos recién habían estrenado el sencillo "El corrido del héroe desconocido" donde hace una propuesta de, por decir algo, anticorrido, donde ahora se intenta visibilizar no al criminal, figura tan común en este tipo de canciones, sino en todos aquellos que mantienen, o intentan mantener, la normalidad, que actúan como ciudadanos que hacen lo posible por ayudar a su entorno, a veces con tantas cosas en contra, con figuras tan normalizadas y olvidadas como las madres, los padres, vecinos y amigas... todo esa red de personas que nos permiten seguir día a día. Que son más importantes de referenciar, visibilizar y tratar de imitar, que a cualquier matón del crimen organizado. Seguramente no será necesario explicar por qué, pero los primeros construyen comunidad, posibilidad, desarrollo, hermandad, apoyo, momentos bellos; los segundos, desintegración social.

Después del sencillo, han presentado el disco "Érase una vez en el Noroeste". Álbum que no solo refuerza esta parte identitaria, sino que tiene letras tan fuertes como "El miedo a Flor de piel" donde se habla de algún tipo de acoso, que puede ir desde un bully hasta acoso sexual; "Érase una vez en el Noroeste" donde nos señala con el dedo cómo hemos dejado de actuar y la violencia se ha normalizado, haciendo una rememoranza de que, en la infancia de los que ahora somos adultos, en México (y no solo el noroeste) hemos dejado de actuar, como ciudadanos e instituciones. Porque, seguramente, si habláramos con nuestros "yo" de pequeños, nos daría pena decirles en lo que se ha convertido el mundo, y que no hemos hecho nada por evitarlo.

Escuchar esto es incómodo y doloroso, pero eso también lo tiene qué hacer el rock, uno comprometido con sus orígenes contestatarios, con la naturaleza y estilo de vida. Y esto lo logra hacer esta banda, con o sin querer, el espíritu trasgresor del género en español y en la ciudad de México lo esclareció un poco el profeta del nopal con el artículo citado y otros textos, y leyéndolo o no, la iglesia del rock agropecuario ha naturalizado esas enseñanzas para crear su propio camino.

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