Opinión

El ombudsperson que necesitamos

La selección del nuevo ombudsperson se da en un contexto de transición del Poder Legislativo; por lo que depende mucho de negociaciones, acuerdos y acomodos

  • 07/10/2021
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El día 27 de agosto de este año, el entonces ombudsperson de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), renunció a su cargo para ocupar el puesto de Procurador General de Justicia de nuestro estado. Con esto dio paso a una serie de acontecimientos al interior de la misma Comisión, como el nombramiento de un suplente y el inicio un nuevo proceso de selección de una persona para este cargo.

Quién ocupó el despacho de la Presidencia a la renuncia, fue Javier Ramiro Lara Salinas quien fungía como primer visitador; esta decisión fue lamentable, ya que este personaje en su gestión como Procurador del 2016 al 2018, recibió al menos 9 recomendaciones por la misma CDHEH, la mayoría de ellas por tortura y dilación de los procesos jurídicos. Hechos que, sin duda lo colocan como una persona no idónea para ocupar el cargo en éste y otro tiempo.

La selección del nuevo titular, se da en un contexto de transición del Poder Legislativo; por lo que depende mucho de las negociaciones, acuerdos y acomodos que se den en el Congreso del Estado; tiempo suficiente para pensar en el próximo perfil que ocupe la presidencia de este importante organismo.

La Ley de Derechos Humanos del estado de Hidalgo, establece que para el nombramiento de la nueva persona que ocupe la presidencia de la CDHEH, será necesaria la emisión de la convocatoria por parte del Congreso y que dos terceras partes de estén de acuerdo con un perfil.

En estos días, se está integrando la Comisión de Derechos Humanos y Atención a Personas con Discapacidad en el Congreso, quién es la encargada de elaborar y emitir la convocatoria. En este sentido, es necesario que esta Comisión revise las experiencias de las selecciones pasadas para aprender y estructurar un proceso que responda más, a aspectos y perfiles que beneficien a la población directamente, que a las personas que ostentan el poder en el estado.

Desde la sociedad civil, cada vez que hay una selección de este tipo, hemos visto que muchas veces se realiza “a modo”, es decir, hay pactos entre quienes ocupan las cúpulas del poder para que tal o cual persona, de su conveniencia, llegue a estos espacios. Ya en la CDHEH, muy contados han entendido el papel de este organismo en la garantía de los derechos humanos. Pero varios han pasado en gris, sin dar un aporte a la defensa de los derechos humanos de las personas, sabemos que tienen ese cargo porque son nombrados en eventos públicos, pero el trabajo que hacen no logra permear y llegar a las personas con mayores situaciones de vulnerabilidad.

Desde hace ya más de una década, México vive una crisis en Derechos Humanos, crisis que poco a poco ha ido penetrando en la sociedad hidalguense, que va recrudeciendo la violencia, la inseguridad y el desencanto de la población hacia sus autoridades, quienes cada día lanzan más mensajes de impunidad. Para afrontar esta crisis, quien llegue a la presidencia de la CDHEH no deberá ser un aval del ejercicio autoritario de quiénes lo ostentan. Necesitamos una o un ombudsperson que ante todo priorice a las personas, a la población, antes que a sus gobernantes.

Es necesario que la persona que llegue a este espacio establezca una defensoría real de los derechos humanos de las personas, que proponga iniciativas para reformar el Reglamento de la Ley de Derechos Humanos, que haga más cercanos y más efectivos los procesos de queja, de indagación y de emisión de dictámenes y recomendaciones, que sea más eficaz. Cientos de personas han preferido dejar su proceso de queja, porque lo único que tienen es su palabra y uno que otro testigo. Mientras que las autoridades tienen cuerpos de abogadas y abogados, recursos, posibilidad de cambiar procesos. De modo que su palabra, en muchos de los casos vale menos ante las visitadurías, cayendo en procesos de revictimización, violentando nuevamente sus derechos humanos.

Es necesario que la CDHEH abra las puertas a la Sociedad Civil, pero no sólo para reuniones y tomar la fotografía. Es urgente que las organizaciones defensoras de los derechos humanos ocupen el Consejo Consultivo de este organismo, que se integren a los distintos grupos de trabajo, comités y observatorios de la misma. ¡No es posible que se integre un observatorio de derechos humanos al interior de la Comisión con el mismo personal! Observatorio que dicho sea de paso no ha publicado un solo informe.

Queremos una o un ombudsperson que trabaje de la mano con el Congreso para impulsar una reforma a la Ley de los Derechos Humanos de nuestro estado, para definir los criterios de su selección, así como colocar un mecanismo que provoque un sentido vinculatorio de las recomendaciones que este organismo emite. También que se reforme la Ley para Prevenir, Atender, Sancionar y Eliminar la Discriminación en el estado de Hidalgo y la Ley para el Desarrollo de las Personas con Discapacidad, no es posible que los únicos mecanismos que prevén esas leyes para su garantía se depositen en esta Comisión y no se le brinde ni estructura, infraestructura ni presupuesto.

Es necesario que las investigaciones que realiza la CDHEH sea profunda, que retome las voces de quienes viven las violencias estructurales; que sea útil para el diseño de políticas públicas por parte del Ejecutivo estatal; personas como las migrantes, lesbianas, homosexuales, trans, familiares de desaparecidas, indígenas en contextos urbanos, personas que viven con VIH, personas con discapacidad psicosocial, adultas mayores entre otras, son vistas por este organismo desde un escritorio.

Pero lo más importante, necesitamos de una persona con un enfoque de género, de derechos humanos, de activismo social, que tenga experiencia en la defensa social de los derechos humanos, no sólo en los tribunales o en los juzgados; que conozca, más allá del escritorio, de los pesares de las personas; del abuso de poder que se comete en las distintas instancias del Estado; que sea cercana y sensible a las injusticias que las poblaciones más vulneravilizadas viven. Necesitamos una persona muy crítica, un ombudsperson que no se mantenga en silencio y que luche por la dignidad de todas y todos.

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