Opinión

El deporte no es una moda

Tres hidalguenses formarán parte de Tokio 2020. Un trío de mujeres que por su propia iniciativa y con el apoyo de sus familias rozan la excelencia

  • 19/07/2021
  • Escuchar

Nunca es tarde para hacer lo correcto.

Esta semana comienzan los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 que pasarán a la historia como los más desangelados por el simple hecho de no contar con espectadores en las tribunas. Otra desgracia provocada por la pandemia que nos azota.

Japón procura evitar al máximo los contagios de covid-19 así que, por primera ocasión, los mejores atletas de la humanidad competirán por la gloria sin testigos presenciales.

Tres hidalguenses van a formar parte de esta Olimpiada.

Un trío de mujeres que por su propia iniciativa y con el apoyo de sus familias rozan la excelencia en sus deportes.

Daniela Campuzano repite en la delegación mexicana, luego de ser abanderada en Río de Janeiro 2016. Desde que comenzó a rodar en el Rancho Santa Elena de Tulancingo, propiedad familiar, lleva casi dos décadas en el ciclismo de montaña. Tiene como meta superar su actuación de hace cinco años.

María Fassi cuenta con 23 años de edad y también desde muy pequeña jugaba golf en el campo de Pachuca que solo cuenta con nueve hoyos. Llega a los Juegos tras brillar en el circuito universitario de los Estados Unidos y de incursionar en torneos de LPGA, máximo organismo profesional.

Martha Fernanda del Valle tiene 33 años y era casi una bebé cuando empezó a montar a caballo. Ella creció en Tepeji del Río; en ese mismo municipio su padre crio a Beduino Lam, el corcel que la acompaña en la prueba ecuestre de adiestramiento individual.

Ellas son resultado de un monumental esfuerzo personal que las ha llevado a Juegos Olímpicos y no, lamentablemente, a un sistema que les haya ayudado a desarrollar sus aptitudes deportivas.

Sin embargo, Daniela, María y Mafer con su ejemplo motivan al cambio.

Hace una semana, en la recta final de la LXIV Legislatura, el diputado Julio Valera propuso una iniciativa para impulsar la igualdad entre mujeres y hombres en las diferentes disciplinas deportivas, facultando al gobierno del estado a diseñar programas específicos al respecto.

El pasado 7 de julio, el Periódico Oficial del Estado confirmó la creación de un Fondo de Aportaciones que estará a cargo del Instituto Hidalguense del Deporte, con la finalidad de reunir recursos económicos, al igual que en especie, para ser destinados a deportistas y entrenadores de alto rendimiento. Las aportaciones pueden ser deducibles de impuestos.

El gobernador Omar Fayad tomó protesta a los funcionarios que supervisarán el manejo de este Fondo. El único "pero" es que la administración actual termina en poco más de un año.

Lo decimos al principio: este tipo de iniciativas, aunque tardías, pueden ser una buena herramienta a futuro para contar con más y mejores atletas, más allá de géneros.

El deporte no puede ser una moda de cada cuatro años sino una política pública de estado que genere bienestar en la población y las futuras generaciones.

Este es el momento de Fassi, de Del Valle y de Campuzano para dar lustre al deporte de Hidalgo. Confiemos en que atrás de ellas vengan más, muchas y muchos más.

REMATE

Juegos Olímpicos Tokio 2020. Martha Fernanda del Valle compite en adiestramiento individual el día 24 de julio. Daniela Campuzano corre la prueba de cross country el día 27 de julio. Y María Fassi participa del 3 al 6 de agosto en el torneo de golf femenino.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.