Opinión

Nacho Trelles, más allá de todo

Tras su deceso, ni un minuto tardaron en llamar leyenda a don Nacho, quien nació en Jalisco pero la vida lo llevó muy niño a la CDMX | Omar Pérez Díaz

  • 27/03/2020
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Hay veces que los redactores nos quedamos cortos. Se nos agotan los adjetivos ante la grandeza de personajes que escriben la historia a través del tiempo.

Lo más común es llamarlos leyenda. Y sigue siendo poco.

Es el caso de Ignacio Trelles, quien murió esta semana, a los 103 años de edad. Su corazón se detuvo y comenzó el recuento de sus interminables hazañas en las canchas del futbol mexicano.

Ni un minuto tardaron en llamar leyenda a don Nacho, quien nació en Jalisco pero la vida lo llevó muy niño a la Ciudad de México, donde se enamoró del juego para siempre.

Fue futbolista pero su verdadero destino estaba en los banquillos, como director técnico. Comenzó en 1950 a los 34 años de edad, en el Zacatepec. Ese pintoresco pueblo de Morelos era famoso por el ingenio donde procesaban la caña para convertirla en azúcar. Los dueños de la industria organizaron el club para animar a sus trabajadores.

“No había nada más que hacer por las tardes que sentarnos en un pequeño restaurante y platicar de futbol y más futbol. Táctica, técnica, entrenamientos y cosas así con una cerveza en la mano a más de 35 grados centígrados”, platicó alguna vez Raúl Cárdenas, integrante de aquellos Cañeros.

El Güero Cárdenas fue un gran jugador, lo mismo que José Antonio Roca en ese Zacatepec. Ambos también se hicieron entrenadores de clubes que hicieron época como América y Cruz Azul, influenciados por don Nacho, que les contagió su pasión por los triunfos pero igual por la tarea de organizar un equipo desde la línea de banda.

Trelles, con el paso del tiempo confirmó su condición de maestro: ganó títulos con Marte, Cruz Azul y Toluca. Siete de Liga. Además, dirigió a la Selección Nacional en dos Copas del Mundo, logrando el primer triunfo en la historia de México con el 3-1 sobre Checoslovaquia, en Chile 62’.

Su personalidad hechizaba. Combinaba la picardía del llano, con habilidad dicharachera y estricto ganador. Mucho sentido común para manejar a jugadores, directivos y prensa. Fue auténtico conductor del futbol mexicano a la modernidad. Encabezó el salto al profesionalismo, del que siguieron aprendiendo varias generaciones como Manuel Lapuente, otro de sus alumnos aventajados.

Su trayectoria como técnico fue de 41 años. Cuatro décadas de experiencia que después pudo aportar desde otra trinchera porque Cruz Azul reconoció su valor, ofreciéndole trabajo en sus fuerzas básicas como asesor hasta el último de sus días.

Por fortuna, siempre lúcido y con el comentario oportuno para todos aquellos que se acercaran a consultarlo.

Todo lo que se diga de Trelles es poco para dimensionar lo que aportó al futbol mexicano, que debe considerarlo una de sus piedras angulares para su desarrollo como deporte y negocio, ya inmortalizado en el Salón de la Fama. Descanse en Paz.

REMATE

El 6 de septiembre de 1992, Nacho Trelles era asesor de Leones Negros, el equipo de la Universidad de Guadalajara, que visitó al recién ascendido Pachuca, en el Estadio Revolución Mexicana. Empataron 0-0. Aquél novato reportero que se acercó a entrevistarlo al final del partido nunca olvidó su paciencia para responder preguntas mientras atravesamos caminando el campo. Gracias don Nacho.

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