Opinión

Cabildeando con el enemigo; la nueva forma de integrar ayuntamientos

Con la reciente reforma electoral, las personas candidatas a la presidencia municipal que pierdan la elección el próximo 7 de junio, tendrán la posibilidad de integrar la Asamblea Municipal | José Antonio Camacho

  • 30/01/2020
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Tras la reforma electoral aprobada por el Congreso del Estado de Hidalgo y publicada en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo el 9 de septiembre del 2019, la conformación de los ayuntamientos a partir del 5 de septiembre del 2020 será distinta a la que conocemos.

Ayuntamientos conformados con paridad de género, con la presencia de jóvenes menores a 30 años (ya estaba anteriormente, solo se ratificó), presencia de personas indígenas en algunos de los municipios hidalguenses, son algunos de los cambios que prometen enriquecer la pluralidad de ideas al interior de los Cabildos Municipales.

Sin embargo, un tópico poco abordado y que parece que no ha tomado el eco que merece es la nueva forma en que habrán de asignarse las y los regidores de representación proporcional, pues sin duda tendrán un impacto significativo en los debates que se presenten a partir del próximo 5 de septiembre en las sesiones de los Ayuntamientos municipales.

Recordemos que en Hidalgo el sistema político electoral establece que los 84 ayuntamientos serán electos en planillas integradas por la figura de presidencia municipal, sindicatura y regidurías, los cuales al momento de ser electos tienen el mismo valor en sus votaciones. Sin embargo, la cultura mexicana ha arraigado una ideología de jerarquías y tenemos siempre la necesidad de encontrar a un jefe a quien exigir o a quien obedecer y de esta forma se identifica en la figura del presidente o presidenta municipal a la persona más importante y que se lleva todos los reflectores en una campaña política. De esta forma, no votamos por la planilla postulada por “x” o “y” partido, sino por Juan, Pedro, María, Javier, Lorena o como se llame a quien vaya encabezando la planilla en la presidencia municipal.

En consecuencia, la contienda electoral se centra entre estas personas, competencia que trasciende en muchas ocasiones más allá de lo profesional y llega a lo personal. A la fecha no recuerdo un caso en el que las candidatas a regidoras de dos distintos partidos hayan establecido un encono tan exacerbado como el que se puede presentar entre aquellos que compiten por la máxima jefatura de los ayuntamientos. Y es también innegable que, tras los resultados de las elecciones, son los y las candidatas presidenciales las que en su mayoría no reconocen los resultados y se convierten en el principal opositor al gobierno municipal que encabeza su enemigo político y ahora presidente o presidenta municipal. La parte buena para el ganador era que sus contrincantes simplemente eran un obstáculo que vivía en la ciudadanía con muy poca o nula influencia en el gobierno municipal.

NUEVO PANORAMA

Pero con la nueva reforma, este panorama toma un enfoque totalmente distinto, pues aquellas planillas que no obtengan la mayoría de los votos en las elecciones, automáticamente tienen el derecho de que se les asignen regidurías de representación proporcional, pero con la novedad que ahora las primeras asignaciones se harán partiendo ya no del primer regidor en la planilla, sino que, se tomará la primer asignación a la persona que encabece la planilla perdedora y esta persona es el o la candidata a la presidencia municipal. Es decir, quienes perdieron serán asignadas como regidores y se integrarán al Cabildo Municipal con voz y voto, y tal vez con el encono político de haber sido derrotado.

Imaginemos un caso hipotético en el que un municipio el partido “x” gana la elección y en consecuencia coloca a 1 presidenta, 1 síndico, 5 regidurías, mientras que los partidos políticos “a”, “b”, “c” y “d” quedan en segundo, tercer, cuarto y quinto lugar respectivamente, y cada uno de  ellos obtuvo el porcentaje mínimo de votación; tras hacer las respectivas fórmulas matemáticas todos y cada uno tienen derecho a 1 Regiduría, además de cumplir con los temas de género, entonces estos 4 partidos estarían colocando en el cargo de regidurías de representación proporcional a sus candidatos y candidatas a presidentas municipales. En resumen, la presidenta municipal se verá en la necesidad de cabildear al interior de sus ayuntamientos con sus otrora contrincantes políticos.     

Habrá que ver cuál es el resultado de esta nueva forma de integrar ayuntamientos y sobre todo esperar que el nivel de debate en las sesiones de Cabildo sea mejor, pero además representa una responsabilidad mayor para los candidatos perdedores y ahora regidores, pues tendrán la oportunidad de incidir en el gobierno municipal y materializar sus ideas y sus críticas a los gobiernos podrán hacerla, no en las charlas de domingos o con los amigos, sino en el sebo del Cabildo y exigir que se entreguen resultados a la ciudadanía. Lejos quedará el dicho de: “con él o con ella nos hubiera ido mejor”.

Estos cambios no a todos caerán bien, habrá que ver si aún se pelean tan vehementemente las regidurías en las planillas, como no recordar que ese cargo era sin lugar a dudas uno de los más cotizados y obtener la postulación en la primer regiduría significaba grandes posibilidades de ser becado por 4 años en el gobierno municipal (así se le veía por muchas personas).

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