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Parosmia y anosmia, secuelas silenciosas de la covid-19

Aunque Iván obtuvo un diagnóstico para su enfermedad: parosmia y anosmia, no hay un tratamiento para curar la secuela de covid-19

  • SONIA RUEDA
  • 06/07/2021
  • 13:15 hrs
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Parosmia y anosmia, secuelas silenciosas de la covid-19
No existe una cura para la enfermedad que padece Iván, que es una secuela de covid-19. (Foto: Archivo)

PACHUCA.- Iván notó un sabor extraño al dar un trago de leche, le sabía a tierra húmeda y tenía un olor extraño, fue al médico, le diagnosticó parosmia y anosmia, trastornos que distorsionan el olor y sabor de los alimentos y se asocia con las secuelas de covid-19, pero no tiene un tratamiento y desconoce si algún día se le va a quitar.

Iván Castro es trabajador de una dependencia del gobierno del estado, su trabajo lo realiza en su hogar desde el año pasado que empezó el confinamiento. Desde entonces sus salidas al espacio público se limitaron a las compras básicas de su despensa, y algunos días de guardia en su oficina.

Se contagió en agosto del año pasado, para diciembre comenzó a notar las secuelas, aquellos días con temperaturas bajas tuvo dolor en los pulmones, y notó un olor extraño en el agua y algunas verduras.

El problema fue más notorio cuando percibió un olor raro en la leche, incluso aunque la acabara de comprar, olía a agua con tierra. Cualquier marca, presentaba las mismas características, él lo define como "suciedad".

Yo tomo leche en la mañana y en la noche, cuando le di el primer trago pensé que se había echado a perder, aunque la caducidad era buena, así me pasó los días siguientes, compré de todas, y sabían a lo mismo, limpié mi refrigerador pensé que a lo mejor era eso, pero el sabor sigue, no importa de dónde sea".


La extrañeza de los sabores y olores se extendió a todos los lácteos, las comidas con quesos o crema saben mal y tienen un olor desagradable. Estos nos son los únicos cambios, la lechuga tiene un olor fétido, lo mismo refrescos y galletas. De estos, aunque tienen un sabor normar, su olor lo define como "agua sucia".

Como si le pusieran agua sucia y tierra o lo que se cae de las verduras cuando las lavas, a eso es a lo que huele y sabe la comida, no toda, la mayoría de frutas y verduras sabe igual, pero he llegado al punto en el que tengo miedo de comer porque vaya a saber mal o incluso, algún antojo que pueda tener, podría saberme mal, aunque de verdad se me antoje mucho".


No acudió al médico de inmediato, esperó hasta febrero para visitar a un neumólogo particular, que le detalló que la sensación en los pulmones era normal en pacientes covid, le instruyó de unos ejercicios en casa.

El especialista también le explicó que en algunos pacientes el olfato tarda en regresar, que probablemente su sensación estaba asociada con ello; sin embargo, no había algún tratamiento que pudiera disminuir las sensaciones, sabores y la distorsión de olores.

EL CONTAGIO

Cuando comenzó sus síntomas de covid, pensó que tal vez estaba cansado, o simplemente se había enfermado del estómago. Luego de una noche con dolor de cabeza intenso, notificó a su superior de área que se encontraba enfermo. Como parte del protocolo de atención acudió a realizarse una prueba de diagnóstico.

Yo no pensé que estuviera contagiado, porque no coincidían los síntomas, no tenía nada respiratorio, no me dio fiebre, sólo estaba cansado, fui a hacerme la prueba porque era requisito en mi trabajo, me sorprendió mucho que saliera positiva".


Su cuadro de síntomas fue leve, dolor en el cuerpo, cansancio extremo y por las noches sensación de ansiedad, luego de los 14 días de resguardo regresó a sus actividades normales, con pesadez y trastornos del sueño. Por las noches tenía insomnio y por las tardes un sueño muy pesado.

POCA INFORMACIÓN

A nivel mundial existe poca información sobre las secuelas de covid-19, recientemente, investigadores de todo el mundo pusieron sobre la mesa estas dos alteraciones que son diagnosticadas con mayor frecuencia en pacientes que cursaron la enfermedad con síntomas leves.

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La anosmia fue uno de los primeros síntomas que se asoció con el covid, tiene que ver con la pérdida total del olfato, en cambio la parosmia es la distorsión del olfato y el sabor, supuestamente atribuida a una inflamación intranasal.

Ambos trastornos existen desde antes de la enfermedad que produce este coronavirus, la relevancia es que recientemente son más vistas en quienes dieron positivo. 

En septiembre del 2020, el especialista Mario Soto Ramos, catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua y neumólogo pediatra en el Hospital Ángeles de Chihuahua publicó un artículo sobre esta condición en los pacientes.

Bajo el título "Identifican tres alteraciones del olfato por covid-19: Especialista UACH", expuso el resultado de sus observaciones. El 30 por ciento de los pacientes con covid-19 que atendió sufrieron de hiposmia (disminución de los olores) parosmia o anosmia. Agregó que estas alteraciones sensoriales en el olfato pueden durar días o incluso meses.

En México, la información sobre el tema es poca, algunos portales internacionales como el de la BBC, El País, The New York Times han abordado el tema con algunos otros testimonios.

En Hidalgo, La Silla Rota consultó a los Servicios de Salud de Hidalgo y al Instituto Mexicano del Seguro Social, sin obtener información sobre el tema.

Hay a quienes la carne les sabe a gasolina, a otras el agua les produce nauseas por su olor. Más tienen desagrado por panes y refrescos, y la lista de estas peculiaridades se vuelve más grande en el terreno mundial.

Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, lleva una investigación sobre el tema una de las hipótesis es que quienes presentan esta condición es porque perciben en olor y sabor, sólo una parte de todos los compuestos que pueden tener los alimentos.

Este resultado y otros testimonios, fueron recopilados por la agencia mundial de noticias BBC, en su artículo "Parosmia: desde que tuve covid-19, la comida me da ganas de vomitar".

Para Iván, la condición es frustrante, no ha podido comer y beber de la misma manera y ahora debe seleccionar qué alimentos puede comer, antes que aquellos que se le antojan. Sobre su trastorno ha buscado más información sin que exista mucho al respecto, ya que hasta el momento no hay tratamiento para mejorar.

 

sjl