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"Nos han abandonado", la deuda del gobierno federal con Tlahuelilpan

Tras la explosión de un ducto de Pemex en Tlahualilpan, las familias de los fallecidos reclaman que el gobierno federal ha incumplido las promesas de ayudarlos

  • JOSÉ ANTONIO ALCARAZ
  • 17/01/2021
  • 18:27 hrs
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Nos han abandonado, la deuda del gobierno federal con Tlahuelilpan
Recuerdan con dolor a los fallecidos en explosión de Tlahuelilpan. (Foto: LSR)

TLAHUEILPAN.- A dos años de la explosión del oleoducto Tuxpan–Tula, en un alfalfar de San Primitivo, Tlahuelilpan, que dejó 137 muertos, fueron abandonadas las promesas del gobierno federal de atender a las familias de los fallecidos y brindarles opciones para reconfigurar el tejido social.

En el lugar de la explosión, conocido como la zona cero, los mausoleos construidos por los deudos han sido saqueados y vandalizados y aún no hay fecha para la construcción de la “Casa de Oración” o “Memorial”.

Abigail (nombre ficticio pues pidió no revelar su verdadera identidad) vive en Doxey, Tlaxcoaoan, tras la muerte de su esposo asumió el rol de jefa de familia, desatendiendo a sus dos hijos.

La mujer de 40 años llegó a la zona cero atravesando el ejido donde, la tarde-noche del 18 de enero de 2019, explotó una toma clandestina de hidrocarburo que causó el deceso de 137 personas y causó lesiones a 13 más, quienes llenaban con cubetas gasolina de una toma clandestina.  

En entrevista con La Silla Rota Hidalgo, Abigail comenta que antes de la explosión dedicaba más tiempo al cuidado y crianza de sus hijos. Sin embargo, con la muerte de su marido, en el alfalfar de San Primitivo, asumió las riendas del hogar y de la manutención del mismo.

“Es bastante difícil, pues tengo dos hijos, uno de 18 años (que estudia la universidad) y una de nueve años (que va a la primaria). He tenido que trabajar más, porque ya no está la otra fuente de ingresos, que era mi esposo”, dice Abigail, trabajadora de un taller donde tapizan ataúdes.

Su mirada se ve cansada y triste. Lo demuestran las ojeras debajo de sus ojos, las canas de su pelo y arrugas de su cara. Viste una blusa tejida rosa, pantalón de mezclilla azul marino y botas color caqui.  

Con excepción del domingo, el resto de la semana sale a las 6:30 de la mañana a trabajar y regresa cerca de las 20:00 horas de la noche a su casa: “prácticamente he descuidado a mis hijos, los tengo que abandonar, tengo que ir a buscar el sustento”, reitera.

Su hija, quien apenas cursa el cuarto año de primaria le ha reclamado la falta de tiempo y atención: “quizá no entiende la situación, pero sí me ha dicho: ‘mi papá ya no está, se murió y tú (mamá), en lugar de estar aquí, con nosotros, agarras y te vas’… entiendo esa parte (reproche) aunque ‘tengo que trabajar más para sacar los gastos’ y ellos, como hijos, no lo ven”, comenta entre llanto.

Mientras, su hijo de 18 años no tiene quien lo guíe, por falta de la figura paterna. Esto, dice, lo hace vulnerable, pues a esa edad son presa fácil de “malas compañías”.   

Su caso es similar al de muchas otras mujeres que se quedaron viudas y que tuvieron que asumir el rol de jefas de familia. Por ello, hoy ven el tejido social abandonado, el mismo que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se comprometió a atender.

Es lo que más pesa, la parte familiar, yo como madre quisiera decirle a mis hijos: ‘quiero cuidarte más, estar más pendiente de la escuela y estar más con ustedes porque el papá ya se fue’. No lo puedo hacer porque alguien tiene que trabajar”.


LAS PROMESAS DE AMLO

En el primer aniversario de la explosión de Tlahuelilpan, en 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que “esto del ‘huachicol’ es producto de la desatención, de no dar opciones, de no dar alternativas, desde luego manejado por un grupo de delincuentes pero con una base social de apoyo”.

En su discurso, el mandatario mexicano agregó que “tenemos (como gobierno) el compromiso de seguir atendiendo las causas de fondo, sobre todo la desatención, el abandono a la gente, a los pueblos, a las familias, a los jóvenes. Se fue creando con el paso del tiempo en esto del robo de combustible, en todo, una subcultura de informalidad, de ilegalidad, de buscarse la vida como fuese y al mismo tiempo arriesgar la vida para sobrevivir”.

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La explosión de un oleoducto en el ejido de cultivo ubicado en la comunidad de San Primitivo, Tlahuelilpan, ocurrió a las 19:10 horas del 18 de enero de 2019, luego que pobladores se acercaron a llevarse el combustible en cubetas.

El saldo fatal fue de 137 muertos, de los cuales 69 fallecieron en el lugar y otras 68 cuando recibieron atención médica; hubo solo 13 sobrevivientes, para sumar en total 150 víctimas (140 hombres y diez mujeres).

PROGRAMAS

Más allá de apoyos económicos o despensas transitorias que ayuden a subsistir unas semanas, hay tres principales reclamos de los deudos con el gobierno federal: la falta de oportunidades (centros de trabajo que les quede cerca de sus casas), rescate de espacios públicos (para que se puedan esparcir sus hijos) y la construcción de una Casa de Oración, antes llamado Memorial, en la zona de la explosión.

“Si te doy hoy vas a comer, pero si te enseñó a pescar, vas a comer diario. Es lo que las familias demandan: trabajo. Eso es a lo que se comprometió el gobierno federal en una minuta (signada en Palacio Nacional el 19 de marzo de 2019)”, expresó Henry Pedraza Cruz, exconcejal (regidor) de Tlahuelilpan.

Esta persona, acompaña al comité de familias de las víctimas de la explosión de Tlahuelilpan a tocar puertas a los gobiernos federal, estatal y municipales, pues “hoy no se busca que las ayudas sea más un beneficio personal, sino comunitario, es decir, que se creen empleos… hasta ahorita no se ha visto nada”, comentó.

También, en la minuta que se firmó con las autoridades federales, se acordó tener “una comunicación permanente”; sin embargo, hoy ningún funcionario responde: ni Diana Álvarez Maury, subsecretaria de la Secretaría de Gobernación (Segob), ni Abraham Mendoza Zenteno, delegado de la Secretaría del Bienestar en Hidalgo.

¿Y LA RECUPERACIÓN DE ESPACIOS PÚBLICOS?

A raíz de esta tragedia, otro apoyo que se gestionó y que aún no se aplica, es una bolsa por 70 millones de pesos, dividida en dos partes para los municipios de Tlahuelilpan y Tlaxcoapan, donde hay más familias afectadas.

Este recurso fue gestionado por la Comisión de Familiares ante el gobierno federal, para que a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) se recuperen espacios públicos; de esta forma, los niños y jóvenes huérfanos, que ascienden a 108, pueden tener áreas para su sano esparcimiento”.

El recurso quedó de llegar el año pasado. Sin embargo, las familias creen que por la pandemia de la covid-19 se retrasó. A ciencia cierta, nadie les ha dado una respuesta.

MAUSOLEOS DE ZONA CERO

Ventanas y puertas de aluminio, cruces metálicas y hasta una fotocelda con la que se alumbraba el altar principal de la zona cero, han sido robadas del improvisado mausoleo que construyeron los familiares de las víctimas de la explosión.

Además, la mampara en la que se inscribieron los 137 nombres de las víctimas fue destruida. De igual forma, la bandera mexicana que colocaron en un asta, fue desgarrada y algunas cruces arrancadas.  

Incluso, para evitar actos vandálicos o robos, resguardaron en la presidencia municipal de Tlaxcoapan la primera piedra del Memorial Colectivo, que anuncia su construcción, y que colocó en un evento público la subsecretaria Diana Álvarez.

Desgraciadamente, como podrás ver, está en abandono este lugar. Eso ha hecho que hayan robos como la fotocelda que se tenía para alumbrar el mausoleo; de las tumbas se han llevado las ventanas de aluminio y algunas cruces metálicas, pues tienen algún costo”.

Por ello, hizo un llamado a las autoridades federales a que “no nada más se acuerden cada año; hay familias que perdieron todo, desde un esposo, un hijo o un hermano hasta el sustento, que hoy se agrava por la pandemia de covid-19”, agregó.

TRAMITAR ESCRITURACIÓN

Otras promesas incumplidas por parte de las autoridades federales es la construcción de la Casa de Oración o Memorial, la cual no se ha edificado debido a la falta de escrituración del predio donde fue el accidente.

Urge que el Gobierno Federal actualice esos trámites para que el Gobierno de Hidalgo pueda construir la Casa de Oración, así se llama, aunque en su momento era un Memorial. Esta acción es muy importante para las familias, pues así pueden venir a traerle un ramo de flores a sus seres queridos”.

El proyecto para la construcción de la Casa de Oración estima un presupuesto de 6 millones 366 mil 530 pesos; el espacio, tendría una barda perimetral, una capilla, un muro altar, techumbre, sanitarios y un andador central.

Henry Pedraza dijo que dentro de esta Casa de Oración se pretende ofertar talleres de oficios para que los familiares de las víctimas puedan aprender una actividad que los ayude a recibir dinero.

CONMEMORACIÓN SIN MULTITUDES

Este 18 de enero, a las 9:00 horas, autoridades de Tlahuelilpan y Tlaxcoapan acudirán a la Zona Cero a conmemorar el segundo aniversario de la tragedia de la explosión, limitando la concentración de personas para evitar contagios de covid-19.

De acuerdo con Salvador Chávez Velázquez, secretario municipal de Tlahuelilpan, “será un evento sencillo, en donde se pondrá una ofrenda floral y se entregará de manera simbólica una despensa a un integrante de la familia de una víctima”, dijo.

En el acto estarán los alcaldes de Tlahuelilpan, José Alfredo Díaz Moreno (emanado del partido Movimiento Ciudadano) y de Tlaxcoapan, Jaime Pérez Suarez (del Partido Verde Ecologista de México).


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