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Flores de muertos doblan a la pandemia; ventas sin freno

"Probablemente (la pandemia) sí empiece afectar un poquito nuestra venta pero esperamos terminarla, y sino en un 80 o 90 por ciento es bueno"

  • OLIVER GARCÍA
  • 29/10/2020
  • 22:05 hrs
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Flores de muertos doblan a la pandemia; ventas sin freno
“En agosto sembramos la nube, trasplantamos el cempasúchil y los besos, una flor muy colorida". (LSR)

TLAXCOAPAN.- Una larga carretera parte los campos a las orillas de Doxey, donde centenares de flores emergen buscando el sol y esperan la cosecha del 2 de noviembre. Este año, además de la lluvia o las heladas, el covid-19 pone en riesgo el trabajo de 60 productores y la venta de cempasúchil, crisalia, nube o mano de león.

Estamos muy nerviosos con esa situación. Creo que es una de las preocupaciones que tenemos porque parece que los panteones no se van a abrir en algunas ciudades importantes. Lo que yo sé y respecta a Tlaxcoapan es que estarán abiertos, pero con algunas medidas; entonces, probablemente sí empiece afectar un poquito nuestra venta porque esperamos terminarla, y sino en 80 o 90 por ciento es bueno”, refiere Jorge Luis Vargas Hernández.

Debido a que las condiciones sanitarias no lo permiten, el Concejo Municipal Interino canceló el Festival de las Flores y pospuso la concentración de artistas, artesanos y productores de cada año; sin embargo, la comercialización se mantiene en la demarcación.

Fotografía: Ian Lima

En medio de un prado con puñados de naranja, la camisa clara, cabello vencido por el sombrero, piel morena, recia, y luz a media cara, el hombre explica que la siembra de 40 hectáreas encuentra su destino en municipios aledaños, el Estado de México o la capital del país.

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Los tiempos son exactos, dice, en junio los campesinos fecundan la tierra con mano de león; a partir de esa fecha las jornadas son indispensables para mantener la humedad y evitar que las plagas aniquilen los cultivos.

Fotografía: Ian Lima

Tenemos que quitar la maleza, con la mano nada más, es muy laborioso porque debemos estar agachados, sentados, hincados o como sea. Requiere mucho trabajo, pero la ventaja es que nuestras plantas tienen la mejor calidad, una insuperable. No porque lo diga yo, pero a la vista está”.

Fotografía: Ian Lima

Al siguiente mes toca el turno a la crisalia, mientras, el cempasúchil es colocado en semilleros y más tarde, ya con 20 centímetros de alto, es mudado a los surcos donde no es alcanzado por la maleza.

En agosto sembramos la nube, trasplantamos el cempasúchil y los besos, una flor muy colorida, algunos girasoles estamos implementando en esta zona. Ya de ahí ya nomás es la espera a que venga la floración para el Día de los Difuntos”.

Los rollos de mano de león son menos abultados que el del resto de flores porque producirlas cuesta más esfuerzo, apunta José Luis.

“Muchas veces nuestros clientes piensan que queremos pedirles mucho dinero por ellas, pero realmente lo vale porque si vieran el trabajo que nos cuesta, yo creo que pagarían eso y más”.

Fotografía: Ian Lima

CALABAZAS Y GORDITAS ACOMPAÑAN TRADICIÓN

Los pétalos de cempasúchil trazan el camino de las ánimas, adornan con su color y olor los altares para conmemorar a los muertos. Para los más pequeños, la nube sirve como guía para regresar con sus seres queridos. El altar también alberga alimentos con sal, chile o azucarados, aunque el hombre reconoce que los años han borrado algunos elementos.

Yo creo que la tradición está muy arraigada, simplemente, nosotros, mi generación, que yo soy por ahí de los 70, nuestros abuelos siempre nos inculcaron que había que llevar flores al panteón, poner una ofrenda, hacer las comidas que a nuestros difuntos les gustaban, hasta la fecha, yo también a mi familia se los he transmitido”, menciona Vargas.

En su casa, dice, no faltan los nopales con carne de cerdo, moles, veladora, pulque o dulces de calabaza, planta que también produce en su campo.

“A los jóvenes ya no les gusta, pero es una tradición bonita. Antes hacían mucho las gorditas de maíz fresco, que las ponían en el comal, pero para que no se pegaran les ponían piedritas de hormiguero, con lo que adquirían un sabor muy especial, con un maíz criollo, en algunos lugares aún las conservan, pero con la modernidad te venden los dulces empaquetados y pues antes eran de calabaza o de tejocote”.

Fotografía: Ian Lima

“LAS FLORES SON PARTE DE MI VIDA”

Antes de responder sobre el futuro de esa tierra, don Jorge, como lo conocen, reflexiona un poco, confiesa que ha pensado en eso y desea que sus dos hijos continúen la siembra de flores.

“Lo veo un poco difícil porque gracias a Dios, a esto, al campo, pude darles una carrera, yo tengo un hombrecito y una mujercita, entonces pues veo con tristeza que es muy difícil que ellos se vayan a dedicar a esto, pero ojalá, espero que sí continúen.

Fotografía: Ian Lima

Me preocupa esto, esto fue parte de mi vida. fue parte de su vida de ellos también. De aquí era y sigue siendo el sustento hasta la fecha, a lo mejor ellos con su carrera puedan adquirir otras cosas, pero lo bonito y lo importante es no desprenderse de sus raíces”.

En la infancia conocieron el campo, retiraron la hierba, vigilaron el crecimiento de las plantas y ayudaron a hacer los manojos para la venta, pero con el tiempo y la escuela abreviaron su presencia

“Siempre han estado al pendiente de esto, de que este trabajo se realiza, que me da mucha satisfacción a mí y esa satisfacción es transmitida a ellos”.

CAMINAR ENTRE LOS CULTIVOS

El producto invitó a los hidalguenses a hacer una parada en la llanura, símbolo del pueblo de Doxey, siempre con las medidas sanitarias, cubreboca y gel para no dejar de cuidarse unos a otros.

Ahorita nuestros campos están muy coloridos y es muy bonito venirse a sacar la foto o simplemente visitarnos y caminar entre los cultivos, aquí los estaremos esperando”.

Fotografía: Ian Lima

Fotografía: Ian Lima

Fotografía: Ian Lima



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