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Erika y sus tres hijos le ganaron la batalla al covid-19

Con medicamentos, descanso y aislamiento, Erika y sus hijos le ganaron la batalla al virus SARS-Cov-2, que en Hidalgo ha matado a más de 600 personas

  • GIOVANNY FLORES
  • 28/06/2020
  • 20:59 hrs
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Erika y sus tres hijos le ganaron la batalla al covid-19
De los cinco integrantes de la familia, el esposo de Erika fue el único que no presentó síntomas de covid-19. (Foto: LSR)

PACHUCA.- Erika contrajo el covid-19 en la farmacia donde trabaja. El 30 de mayo, dos días después de recibir su diagnóstico, el gran temor de contagiar a su familia se hizo realidad: el hijo pequeño empezó a tener síntomas, luego el mediano y después el primogénito. Con medicamentos, descanso y aislamiento, los cuatro le ganaron la batalla al virus SARS-Cov-2, que en Hidalgo ha matado a más de 600 personas.

Cuando me dieron el resultado, honestamente me puse a temblar, a llorar, como que entré en pánico, me dio mucho miedo y de ahí el pensar que podía contagiar a cualquiera de mis hijos fue muy impresionante...".

Erika Sierra vive en Mineral de la Reforma –el segundo municipio en la entidad con más casos confirmados de coronavirus: 304 y 21 defunciones— y tiene 45 años de edad. Como ella, mil 517 mujeres han sido diagnosticadas con el nuevo coronavirus en Hidalgo, pero no todas han logrado vencer el nuevo virus.

De acuerdo con un análisis de las estadísticas del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SNVE), desde que comenzó la pandemia hasta el 25 de junio, otras 43 mujeres de la misma edad de Erika se contagiaron, 39 se repusieron al covid-19 y cuatro fallecieron.

Una de ellas comenzó a tener síntomas el 22 mayo, tres días después fue internada y el 3 de junio murió, no tenía ninguna otra comorbilidad que pudiera complicarle su estado de salud ni fue intubada; dos más tenían diabetes, hipertensión y obesidad, y otra solo obesidad, las tres fueron intubadas.

De las 43 contemporáneas de Erika, hasta el momento ella es la única asmática, 15 padecen obesidad; siete, diabetes; cuatro, hipertensión; tres tienen otra comorbilidad no definida, otra tiene una enfermedad renal crónica y a una más le diagnosticaron tabaquismo.

TOSIÓ EN LA FARMACIA Y LOS INFECTÓ

En mayo una paciente con síntomas de covid-19 llegó a consulta en la farmacia de genéricos, ubicada en Mineral de la Reforma, en la que trabaja Erika despachando el medicamento.

La mujer enferma iba acompañada de su padre, quien no traía cubrebocas y tosió cerca de Erika. El hombre compró una botella de agua para justificar que su tos era porque tenía la garganta seca, pero dos días después, la joven avisó al médico que había dado positivo a la prueba del nuevo coronavirus.

Los malestares de Erika comenzaron el 18 de mayo. Al salir de trabajar tuvo dolor de cabeza, se tomó un paracetamol y durmió hora y media. Cuando despertó tenía la temperatura a 37.4 grados Centígrados. Al transcurrir dos días su estado de salud fue empeorando: le dolía la garganta y la cabeza.

Una de sus compañeras médico la revisó y le diagnosticó faringitis –enfermedad que presenta indicios parecidos a los del nuevo coronavirus: fiebre y dolor de garganta y articulaciones—. Le recetó antibióticos y cinco días de reposo. Para el jueves 21 de mayo ya tenía fiebre y dolor de articulaciones.

Aguantó el fin de semana sin ir al hospital, a pesar de que los malestares fueron empeorando: perdió los sentidos del gusto y olfato.

El 25 de mayo acudió con un neumólogo y la mandó a hacerse la prueba de covid-19. Al día siguiente llegó al hospital inflable de respuesta inmediata de Pachuca a hacerse la prueba. El 28 de mayo, a las 10 de la mañana, le mandaron una foto por WhatsApp: había dado positivo.

Me dieron una receta y me dijeron que tomara hibermetina y un anticoagulante, porque ellos dicen que el covid ocasiona coágulos, entonces para eso me mandaron el anticoagulante y el paracetamol".

EL MIEDO DE CONTAGIAR A SUS HIJOS SE HIZO REALIDAD

A pesar de atender las recomendaciones de aislamiento, los hijos de Erika presentaron síntomas de covid-19.

Mateo, el menor, de 7 años de edad, se enfermó el 28 de mayo, cuando a Erika le confirmaron que tenía covid-19.

Me sentía mal porque me sentía derretido, me dolía la cabeza, los ojos, los pies y las manos. Me llevaron al doctor y me compraron medicina y ya me sentí mejor. Me salieron ampollas en las piernas, y un día en madrugada me empezaron a doler las piernas y me desperté", narró el pequeño.

Mateo reconoce ya sentirse bien y dice que extraña jugar con sus amigos. También cree que para el 12 de diciembre que es su cumpleaños se habrá levantado la contingencia en el estado.

Para el 30 de mayo, el hijo mediano empezó con dolor de cabeza, cuerpo cortado, pérdida del gusto y olfato.

"No me sentí muy mal, tuve malestar en la garganta, no me dio fiebre. Siempre pensé que era una irritación de la garganta porque no tenía dolores muy graves", refirió el joven de 17 años quien prefirió usar el alias de Luis.

Su madre piensa que, por su juventud y su salud, el adolescente no presentó complicaciones. Lo que le afectó fue no poder salir de su casa.

El aislamiento ha sido muy aburrido, busco cosas para entrenarme, pero nada como era la vida antes, como salir y estar en la escuela. Extraño las fiestas y estar afuera".

Hasta el 25 de junio, en la entidad a 72 menores de edad les han diagnosticado tener covid-19 y 12 están en espera de los resultados de las pruebas.

De los ya positivos, 32 tienen entre 12 y 17 años de edad, 22 de 6 a 12 y 23 de 5 a 0 años de nacidos. Ninguno ha fallecido a causa del coronavirus, pero uno tiene enfermedad renal crónica, hay dos con asma, tres con problemas cardiovasculares, cuatro con inmunosupresión (debilidad del sistema inmunológico), cinco con otra comorbilidad no definida y ocho con obesidad

El hijo mayor de 27 años tuvo síntomas de coronavirus cinco días después de que su abuela paterna muriera por un paro respiratorio y neumonía atípica. El joven se recuperó en la casa de sus abuelos, en la Ciudad de México.

De los cinco integrantes de la familia, el esposo de Erika fue el único que no presentó síntomas de covid-19; no obstante, la jefa de familia fue la única en ser un caso confirmado, pues a sus hijos no les realizaron la prueba del SARS-CoV-2 y fueron considerados como casos sospechosos por las autoridades de salud.

EL COVID-19 SÍ EXISTE

Desde el 28 de mayo hasta el 10 de junio –día en que fue dada de alta— diario le hablaba por teléfono el personal médico del hospital inflable para monitorearla.

A pesar de que ya fue dada de alta, aún no ha salido de su casa por temor a contagiar a alguien o, aún peor, volver a contagiarse. Reflexiona y pide a la población cuidarse.

"Que sirva de experiencia mi caso, aunque no me conozcan. Que vean que es real. A veces las personas por temor a ser discriminadas no lo hacen público, pero está también mal que nos callemos, porque la gente no entiende. Sería más fácil si la gente hiciera un poco de conciencia a través de nuestros casos.

Esto es tan real que no debemos bajar la guardia, sino podemos quedarnos en casa si podemos cuidarnos para no contagiar a su familia, a sus hijos, padres, abuelos, a cualquier integrante de su familia. Que sigan utilizando cubrebocas, gel antibacterial y el cubrebocas. Somos de Mineral de la Reforma".

sjl