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El Cereso de Pachuca, lo más parecido al infierno

Castigos corporales, extorsiones, narcomenudeo y prostitución son algunos “usos y costumbres” en el penal de Pachuca, reveló un interno

  • SUSANA JIMÉNEZ
  • 25/09/2019
  • 21:05 hrs
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El Cereso de Pachuca, lo más parecido al infierno
Dante, un reo del Cereso de Pachuca, dio su testimonio sobre lo que ocurre al interior del lugar. (LSR)

PACHUCA. - El Centro de Reinserción Social (Cereso) de Pachuca se rige “por los usos y costumbres de las cárceles”, dijo en entrevista un interno de este penal, identificado con el nombre ficticio de Dante, para proteger su integridad.

Lo tradicional es que la población penitenciaria realice trabajos forzosos, reciba castigos corporales por negarse a pagar extorsiones, que duerma en los baños si su economía no le permite arrendar una celda, pernoctar en “el Elefante” si a la familia no le alcanza para dar la cuota semanal o ejercer sexo servicio bajo amenazas.

Las irregularidades a las que Dante llama “usos y costumbres” están documentadas en oficios, elaborados entre el 3 de julio y 3 de septiembre de este año, con sello de recibido de los despachos de los titulares de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, de Gobierno; del Ejecutivo, Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo (TSJH), Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJH), Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) y de la Dirección de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República.

De acuerdo con el entrevistado, el jefe de Seguridad Filiberto Ruiz, alias El Rojo y los comandantes Juan Antonio Bautista, Rosendo y Manuel se encargan de coordinar las actividades ilícitas al interior del penal.

Los servidores tienen una estructura integrada por los internos más violentos del Cereso identificados como El Cheve, El J, El Puerca, El César, El Julio, El Yuri, El Chapo, El Patillas, El Balú, Rodolfo Valencia Saldívar, Jorge Alberto Contreras, alias El Jarocho y Noel Quezada Hernández.

Afirma que cada uno de los presos se encarga de ejecutar diferentes actividades ilícitas en complicidad con personal del penal y con el consentimiento del director del Cereso, Marco Hernández Morales; del director general de Prevención, Cuauhtémoc Valdés Lugo y la subsecretaria de Prevención y Reinserción Social, Laura Talamantes García.

El director usa a internos más violentos para controlar el penal, y estos le entregan dinero a cambio”.

De acuerdo con el testimonio dado a La Silla Rota Hidalgo, el control de la venta de drogas, celulares y alcohol está a cargo de un interno de nombre Noel Quezada Hernández.

El 26 de marzo pasado, en un barandal de la calle Ferrocarril Hidalgo, de la colonia Parque de Poblamiento, fue colgada una manta dirigida a Hernández Morales, en la que se le acusa de recibir dinero de los celadores a cambio de permitir la venta de drogas al interior del penal y de distribuirla en varias colonias de la capital del estado.

El mensaje, firmado por La vieja escuela Z, también acusa al funcionario estatal de recibir dinero de alguien llamado Héctor Eduardo Hernández López, alias Lalo.

Dante, sentenciado por secuestro y extorsión, refirió que el reo Rodolfo Valencia Saldívar, El Rojo y Antonio Bautista son los encargados de cobrar la renta de los dormitorios, cuyos precios oscilan de 3 mil a 15 mil pesos, de acuerdo con la galera.

Mencionó que el pago por celda se realiza una sola vez y que hay secciones con cuartos para una persona y otras que son compartidas hasta por 10.

En el área de ingreso operan El Balú, El Jarocho y El Cheve, quienes hacen cobros semanales de entre 50 a 200 pesos e infligen vejaciones y castigos corporales a quienes no pagan.

Los internos que no tienen dinero son transferidos al Elefante, una galera a la que Dante calificó como un corral para animales donde viven “los pobres”.

En la zona de vinculados, los reos son obligados a trabajar sin remuneración, separando basura en el tiradero del penal.

Los que no pagan trabajan separando basura, sin guantes, sin cubre bocas, así con las manos agarran la porquería”.

Para exentar las actividades de fajina (trabajos de limpieza) un interno paga 7 mil pesos y quien no tiene dinero o se resiste a realizar la faena recibe castigos corporales, que van desde golpes con el puño o el pie hasta el uso de objetos diversos.

HOMICIDIO

El 11 de junio de 2019, las autoridades de la penitenciaria de Pachuca reportaron el homicidio de un interno cuyas iniciales eran L. A. S. L., alias El Lechuga, quien fue golpeado por otros reos; el cadáver presentaba distintos hematomas y lesiones, reportó la PGJH.

También hay “tranzas” en las transferencias de la población penitenciaria de Pachuca a otros centros de internamiento, afirmó el entrevistado.

Los comandantes Rosendo y Manuel, dijo, se encargan de elaborar las tarjetas que son presentadas al juez para justificar traslados cuando son por castigo.

Narró el caso de Mario Salinas, un reo que tenía una purificadora de agua en el Cereso y empleaba a otros miembros de la población penitenciaria, pero fue transferido y el centro de purificación se quedó a cargo de las autoridades del penal.

Además, acusó que en el área femenil, cuya encargada es Brenda Guadalupe Villareal, algunas internas son obligadas a sostener relaciones sexuales a cambio de dinero, y quienes se han resistido son amenazadas de ser transferidas al Elefante, con la población masculina.

LOS ALTOS FUNCIONARIOS

No solo Marco Hernández ha sido señalado por presuntos actos de corrupción, familiares de los internos informaron que la tienda de abarrotes del penal, que vende productos a sobreprecio, es operada por Roberto Yañez Anta, quien es la pareja sentimental de la subsecretaria de Reinserción Social de Hidalgo, Laura Talamantes García.

Además, contra Cuauhtémoc Valdés Lugo y la directora de penal de Actopan, Indira Zavala Licona, se inició en mayo del año pasado la queja CDHEH-VG-1129-18 en la visitaduría de Actopan, de la CDHEH por trato inhumano a un interno.

Asimismo, Valdés Lugo fue denunciado en 2007 ante la extinta Procuraduría General de la República (PGR) por la evasión del reo José Vicente Martínez Sánchez del Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito, ubicado en Mazatlán, donde era director.


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